Así es el miedo cuando te han hecho daño suficientes veces

Hace unos cinco años tuve una visión: Coger las hermosas fotografías que alguien hacía de los canales de Amsterdam, agregarles la hermosa música —así la sentía entonces— de luís paniagua y en esa comunión incluir frases relativas a la buena administración del Agua, a entender el Agua como un bien escaso y un tesoro que no debíamos dilapidar. La idea estaba hecha y me lancé a construir esa especie de película.
Mientras lo organizaba todo, contacté con el Ayuntamiento para hablar del proyecto y pedir las paredes donde sería reproducido todo ello y que mis conciudadanos pudieran tomar conciencia.
Claro que para poder hacerlo público debía pedir permiso a aquellos de los que tomaba prestados el sonido y la imagen. Por parte de quien tomaba las fotografías no hubo problema, le ilusionaba la idea, entendía el proyecto como un Nosotros. Cuando se lo enseñé a mi admirado luís paniagua sucedió lo mismo. Ilusión, un trabajo común en el que participamos todos, otro Nosotros lleno de buenas intenciones…
Poco tiempo después ese luís paniagua me hacía llegar un proyecto en el que había desaparecido el Nosotros para aparecer solo el Ellos. Proyecto que era identico a mi trabajo (quizás mejor porque él disponía de medios que no estaban a mi alcance): las fotografías del mismo alguien de Amsterdam, su maravillosa música… estaba todo excepto mi nombre, aunque fuera para recordar que fui yo quien tuvo la idea y quien unió a dos criaturas que no se conocían.
Lo que habían sido fotografías maravillosas hechas por alguien respetable pasaron a ser fotos hechas por alguien que me había girado la cara. Quien había sido un músico admirable y persona de gran bondad se convirtió en una criatura egoísta y artera. Lo que había sido una música maravillosa pasó a ser un ruído que era incapaz de escuchar. Ya no hubo proyecto, me sentí incapaz de tener en mis manos cualquier cosa que pudiera relacionarme con esos dos. Me vi obligado a destruir todos los CD’s, a borrar todas las fotografías, chats, correos… mi ciudad tampoco pudo disfrutar de lo hecho. También borré mi creación robada.
Qué queréis que os diga, siempre fui un tipo confiado. Las muchas hostias apenas habían hecho mella hasta llegar a esta que he contado. Esta me dejó con las uñas afiladas y las fauces a punto. Porque no quiero que nadie me robe de nuevo ninguna idea. Sobre todo cuando esa idea tenga un alcance tal que pueda convertirse en algo que compartir. Así es el miedo cuando te han hecho daño suficientes veces.

Publicado en Pensamientos | Etiquetado , , | Deja un comentario

Cartas desde Barbastro – Lazo negro 13

San Leonardo de Yagüe (un preinfierno)

Alma,
Yo también te llevo retenida. Aferrada a mí e impregnando todo lo que me rodea. Cómo sino iba a soportar lo que sucede a mi alrededor.

Has de saber que pedí audiencia con el obispo. No podía más y me lancé a ello. Pero no llegué a él, tan solo a uno de sus secuaces (no sé definirlo de otro modo). Me dijo que el obispo no deseaba verme y que le transmitiera a él mis peticiones. Yo le dije que necesitaba que me devolvieran a Barbastro, que si alguna pena hube de purgar, con aquello ya había sido suficiente. No sabes dónde te has metido, ¿verdad?, me dijo, nuestras acciones tienen consecuencias, y las tuyas no han hecho más que empezar. Le dije entonces que colgaba los hábitos, de manera definitiva e irrenunciable, que no estaba dispuesto a soportarlo más. Deberías haber escuchado su voz, el tono de sus palabras: tú te irás cuando dejes de remover la mierda y el obispo lo permita.

Se me heló la sangre, Alma. La misma persona que después se pone ante el altar para hablar de la bondad de Cristo, me habló como lo hubiera hecho el mismo Diablo. Me quedé sin palabras

Por primera vez tengo miedo, no tanto por mí como por todos los que estáis a mi lado. No deseaba contártelo, para qué hacerte pasar un mal trago que tampoco podrías paliar. Veras, llevo dos días en cama, Alma. Por suerte el bueno dell padre Agustín me cuida, el resto me tratan como si fuera un apestado. Y no, no es porque esté enfermo, es porque me dieron una paliza, en plena calle y a los ojos de todos. Nadie sabe quienes fueron, pero yo sí, aunque deba callármelo. Son secuaces del obispo, gente criminal que en estos tiempos convulsos, ahora que ha muerto el general, tienen patente de corso para actuar a su antojo. Gente que, mientras me golpeaba sin piedad, me decían que olvidara todo y que volviera al redil de los siervos devotos del obispo..

Pero no pienso arredrarme, amor. Volveré contigo, así reviente el mundo y bajen los ángeles. Hasta a ellos me enfrentaré si es necesario, para defender el sentimiento que nos prodigamos. Si existe Dios, entenderá que necesite atar mi piel a la tuya hasta el fin de los días.

¿Sabes que pensaba el otro día? Te recordaba en nuestro último encuentro, cuando saliste del baño, envuelta en la toalla. Te pusiste frente a mí mientras yo, echado en la cama, te miraba. Mira, esto es lo que llenó mi mente por unos instantes: tú buscando tu ropa… tú avergonzada (como si ya la vergüenza todavía sirviera de algo)… tú poniéndote las bragas con el mayor recato, sin apenas subir la toalla más allá de lo necesario… tú despojándote de ella, después, y lanzándola al aire… y tus pechos, ellos sí, mostrándome sin recato las rosas que los colman. Y vistiéndote mientras me sonreías y preguntabas porqué te miraba de aquél modo. Cómo iba a mirarte si eres tan hermosa.

Fue tan hermoso revivir esa escena. Incluso trascendió al placer que me produjo su recuerdo.

No podrán con nosotros. Te lo juro Alma. He averiguado que vienen tiempos nuevos. Sé, por fuentes fiables, que la España de la Cruz ha de cambiar a otra sin espinas. No puedo contarte mucho, pero debo ponerme en contacto con personas importantes de partidos políticos, todavía en el exilio, que están dispuestas a escuchar lo que sé para tomar medidas en un futuro próximo.

No te imaginas la fuerza que eso me da. Saber que existen puertas a las que llamar y personas dispuestas a escucharme. Eso, nuestro amor y la inminente posibilidad de un futuro sin más atadura que la de crecer juntos como seres libres.

Cuento los días y te rememoro, como decía el poeta: “entre solitarias lunas de deseo”

Tuyo,

Ángel Capaz.

Audición recomendada

Publicado en cartas desde barbastro, epístolas, Uncategorized | Etiquetado | 1 Comentario

Cartas desde Barbastro – Lazo blanco 12

La última respuesta de Alma a nuestro Padre Ángel.

deseosyaverias

15288482_1010821922361171_5112906787456053090_o

Ronda de Sant Pau
Barcelona. Es viernes y es sol.

Ángel
mi vida, que todo lo llenas
mi amor, que hasta la vida te debe

Esta mañana llegó tu carta. Ella vino deprisa a dármela, en cambio yo, recordé esa sensación de cuando logramos parar el mundo, y la guardé en el bolso del mandilón, esperando un momento a solas, un instante de paz, entre el cansancio y la noche. Te leo recostada en la cama, y te noto encerrado, horriblemente cargado de responsabilidad que no sé si te corresponde. Mas te siento lleno de amor, y esa es la llave hacia nuestra libertad, sin duda.

Pasó un ratito hasta que seguí leyendo, quise respirar y dejar que mi corazón clandestino se calmase imaginando lo bonito que sería que estuvieses aquí, para poder abrazarte y dejar que reposaras tu cabeza en mi regazo desnudo, como siempre hacemos entre caricias de…

Ver la entrada original 1.010 palabras más

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Patapoema cronopiopiano (gracias Julio)

Ayer estaba con mis nietos y a mi nieta le dio por improvisar un poema —mi nieta tiene cinco años, por si alguien no lo sabía—. La cuestión es que me enzarcé con ella y empezamos a crear una estrofa cada uno. Aquello era realmente bueno. No podía dejar que quedara en el olvido de una improvisación puntual. Así que le pedí que parara para anotar lo que decíamos. Ese fue mi error.
Cuando ya estaba hoja en mano y bolígrafo en la otra, pareció que se rompía la magia, aun y así, y con la participación de mi nieto —su hermano mayor—, creamos un embrión de poema que continuará en otro momento.

PATAPOEMA – PROTOESBOZO

Yaca chiqui chaca.
Chucu lucu lanca.
Amia sidé prejó.

*-*-*

BONUS

Publicado en Poesía, Uncategorized | Etiquetado , , | 1 Comentario

Cartas desde Barbastro — Lazo negro 12

Responde la carta de lazo blanco que puedes leer en este enlace

14717163_426026931069411_8171919717952774933_n

 

Infernal San Leonardo de Yagüe

 Añorada Alma,

Con que poca cosa nos conformamos a veces. El hecho de poner tu nueva dirección en un sobre ya me parece una bocanada de aire limpio que antes me faltaba. Y saberte alejada de Ainsa y de Magdalena (a la que Dios perdone) y de todos los fariseos que la pueblan. El único que me preocupa es Manuel, las cosas que he averiguado le atañen de manera directa y no sé si debería contárselas. Pero claro, eso a ti, a tu juventud y a tu futuro apenas os atañen. Por eso será mejor que no embrutezca la carta con pensamientos oscuros cuando debería mandarle luz y alegría. Las cosas que he sabido de la guerra, de nuestro pueblo, de algunos de nuestros vecinos. Qué baño de sangre derramada por nada (así en el original). Ya ves que me cuesta mucho, Alma. Hoy me es casi imposible. Será mejor que termine de escribirla mañana.

Cuando leía tu última carta pensaba que mientras en ese tren tuyo la vida pasaba deprisa, en mi cárcel  sin barrotes todo se convierte en sólido inmóvil. Nada ocurre, nada sucede, pero unos muros cada vez más altos y peligrosos se ciernen a nuestro alrededor. Y toda la culpa es mía.

Lo único que necesitamos es Tiempo. La iglesia es experta en él, en dejar que el Tiempo lo pudra todo hasta hacerlo desaparecer. Esa es un arma que podemos utilizar en nuestro beneficio: la Paciencia.

Nombras a Dios como “mi” dios. Pues ese dios ha muerto, Alma. Y con él la Meretriz, la puta del Poder y todos sus acólitos entre los que ya no me cuento, a pesar del hábito que estoy obligado a vestir. Jamás se limpiará la sangre que mancha las manos de ese dios. Jamás (así en el original).

Me dices que “sucumbiremos sin el tacto y la mirada”, mientras las cartas permanecerán. No es cierto. No al menos para mí. Porque la tinta sobre el papel puede borrarse, mientras que cada caricia tuya sigue transitándome por la piel, rememorándote. El papel puede destruirse de mil modos, mientras que los recuerdos pueden pervivir en la memoria de quien los atesora. Claro que puede llegar el olvido. Bien como terapia, porque el recuerdo causa dolor, o bien como acto voluntario, porque deseemos llenar su espacio con un recuerdo mejor. Pero yo me niego, no deseo sustituir tu recuerdo, el de tus caricias, el de tus palabras, porque ninguno de ellos me causa dolor alguno, bien al contrario, son el bálsamo que me permite sobrevivir sin tenerte. No me olvides tú tampoco. No seas papel. Te lo ruego.

Nos falta tan poco que pronto parecerá que el tiempo se detiene para martirizarnos. Pero habrá un día a día, unas horas de descanso en esa tensa espera. Tengo tanta urgencia, Alma…  (Los puntos sustituyen a un par de frases totalmente ilegibles)

Ahora es tiempo de razonar y planificar. Preparar ese nuevo paraíso llamado Barcelona que será el origen de nuestro futuro común. El espacio donde podrás cumplir tu deseo de cuidarnos. Cuidarnos el uno al otro, envejecer juntos. A veces tengo tanto miedo. Mi edad, que pronto seré un anciano para ti; mis muchos estudios y mi nula experiencia en la Vida, de qué me servirá todo eso cuando deba ganarme el pan… ya ves que pensamientos me invaden cuando Tú te me apartas del recuerdo. Pero sé que los buenos cristianos a los que acudiremos nos ayudarán en todo lo posible. Al final de la carta te pondré la dirección a la que puedes acudir por si los necesitaras.

También me dices en la tuya que lloras a menudo. Y se me parte el corazón. Pensar que esas lágrimas son por mi causa me llenan de desdicha. Y no puedo evitarlo, me maldigo. Porque lo que yo deseo es tu risa. Tu Ángel, ese hombre que lo es por tu amor, solo aspira a devolverte un poco del elixir que le regalaste, que todo lo cura y todo lo mitiga.

Ya termino, Alma. A partir de ahora nos mandaremos notas escuetas, no quiero dar pie a que nadie pueda ver más de lo que ya adivinan. Mandaré otra carta a Manuel para que haga unas indagaciones que nos atañen, y a él de forma personal, y mandaré una tercera a mi tía para ir preparándola. Queda trabajo, mucho trabajo por hacer.

Te dejo, Alma. No querría, lo sabes. Porque mientras escribo mantengo abierto un vínculo contigo que parece romperse al cerrar el sobre. Pero debo decirte hasta pronto.

 

Tuyo y prisionero,

Ángel desnudo.

 

PD: Me gusta pensar que somos una nave surcando el mar del tiempo, sin más límite que las orillas de la imaginación. (No sé si la frase es mía, pero nos define)

AUDICIÓN RECOMENDADA

Publicado en cartas desde barbastro, epístolas, Uncategorized | Etiquetado | 1 Comentario

La princesa morta / La princesa muerta

Català (Conte a partir d’una fotografia de Francesca J. Cladellas)
Eren sis animals ferotges: el pare, la mare i els seus quatre fills. Tots famèlics, finíssims i ferms.
Ella, la princesa, era blanca, absurda, gairebé beneita, com correspon a les nobles de sang malalta.
Ells van veure en aquella pell de neu la possibilitat de xuclar i alimentar-se.
Què en saben els animals finísssims de qualitat sanguínia?
Passada una hora tots eren morts.
La princessa, dessagnada i els animals finíssims enverinats.
Ja sabeu nenes i nens. La noblesa ha d’anar directa a la guillotina, que dels reis no se n’aprofita res més que els bens que hagin robat al poble.

sis-animals-ferotges

Fotografía de Francesca J. Cladellas

Castellano (Cuento a partir de una fotografía de Francesca J. Cladellas)
Había seis animales feroces: el padre, la madre y sus cuatro hijos. Todos famélicos, finísimos y fuertes.
Ella, la princesa, era blanca, absurda, casi tonta, como corresponde a las nobles de sangre enferma.
Ellos vieron en aquella piel de nieve la posibilidad de chupar y alimentarse.
¿Qué saben los animales finísimos de calidad sanguínea?
Pasada una hora todos estaban muertos. La princesa, desangrada y los animales finísimos envenenados.
Ya sabeis niñas y niños. La nobleza debe ir directa a la guillotina, que de ellos no se aprovecha nada que no sean los bienes que hayan robado al pueblo.

Publicado en Cuentos, relatos | Etiquetado , , | Deja un comentario

Cartas desde Barbastro, lazo negro -11-

Responde a esta carta 

 

San Leonardo de Yagüe (sin fecha)

Alma, mi esposa algún día,
Tu carta me deja un regusto amargo. Si bien me colma de felicidad saber que mis palabras son medicina para tu espíritu, me entristece sobremanera el comportamiento de nuestros  vecinos, a los que ya jamás perdonaré.
Cuánta hipocresía hay en el mundo, Alma. Si supieras la de cosas que me han contado en confesión, esos que ahora te marcan con la mirada, y lo buenos cristianos se sienten, o les vieras las caras cuando toman la eucaristía ¡Fariseos! Criaturas desleales que tiran la primera piedra sin mirar la maldad que anida en su interior. Y esta Iglesia, la experta hipócrita que acuñó la frase: “Nisi caste, saltem caute” (si no casto, al menos cauto). Pero no, no quiero convertir la paz que me da tu amor en odio por quien ni eso merece. Prefiero centrarme en ti y en nuestro futuro encuentro.
Me consuela saber que no estás sola, que Manuel te trata con dignidad y que Magdalena ha demostrado ser la más cristiana de todas las mujeres ¿Te das cuenta de que a pesar de no tenernos el uno al otro no estamos solos? Verás porqué.
Dices que envidias a mis compañeros. No lo hagas, porque no los hay del modo que los imaginas. Solo aquel del que te hablé, de nombre Agustín. Él, al igual que yo ahora, está resuelto a abandonar los hábitos y es la única persona que parece estar de mi lado, nuestro lado. Tampoco entiende el celibato. De hecho fue él quien me lo confesó y eso me permitió poder contarle  mis dudas y temores. De ahí que te dijera más arriba que no estábamos solos.
Voy ahora a tu pregunta sobre si marcharía contigo hoy mismo. Mi respuesta sería un sí rotundo, como no podía ser de otro modo. Pero en este instante no tengo libertad de decisión; no ahora, no por el momento ¿Recuerdas que te hablé en una carta anterior que creía que el padre Anselmo había traicionado el secreto de confesión al delatarme al obispo? Siempre pensé que ese tipo de cosas, que había escuchado aquí y allá, eran habladurías dictadas por la venganza, otro de los males que asolan esta triste tierra de Caín, pero ahora confirmo que había más certeza de la que mi inocencia era capaz de ver. En nuestro encuentro intentaré explicártelo mejor.
Alma, tenemos tanta suerte. Adán y Eva solo tuvieron el Edén que les puso su Creador. Nosotros, sin embargo, construimos el nuestro en cualquier lugar que podamos abrazarnos en libertad. Ahora sabemos que ya no volverá el Paraíso de Barbastro, pero tanto da, construiremos otro en la hermosa ciudad de Barcelona.
Yo soy de Barcelona, creo que es algo que nunca había dicho a nadie cercano. Mi familia, gran parte de ella, emigró a esa hermosa ciudad a principios de siglo. Eran tiempos duros en el campo y allí se estaba construyendo la ciudad cosmopolita que es ahora. Yo nací en un barrio humilde que viste la falda de una de sus montañas emblemáticas: Montjuic. Allí pasé mi primera infancia. Pero la guerra cambió las tornas y el hambre que nos atenazó en la posguerra se cebó en las grandes ciudades. La solución que encontraron mis padres fue mandarme de nuevo a sus orígenes y de ahí al seminario. Fíjate en que pocas palabras cabe mi vida entera. Pero la cuestión es otra.
En Barcelona todavía me queda una tía abuela. Una mujer muy mayor ya a la que podría ir a visitar con la excusa de que está sola y algo delicada. Aprovecharía para buscarle alguien que pudiera cuidarla en lo que le quede de vida. Eso me permitiría salir de esta cárcel sin problemas. Conque sé que sólo no me dejarán marchar, me haría acompañar por Agustín que también nos pondría en contacto con grupos cristianos que se han apartado de esta meretriz de Babilonia. Sería un modo de que tú, después de mi partida, la última de todas, tuvieras gente a la que acudir para que te echaran un mano.
El único problema es que organizar todo esto sin despertar sospechas va a llevar más tiempo del que desearíamos. Pero qué prefieres, la tristeza de cualquier rincón donde la prisa y la incertidumbre nos golpeará sin descanso, o la paz de un piso pequeño y humilde que puede ser nuestro hogar durante unos días.
Si pudieras esperar un par de meses podríamos vivir ese hermoso sueño. Te echo tanto de menos. Y si antes tenía el consuelo de la oración, ahora reniego de ella y de todo, y solo estás tú para iluminar la oscuridad de mi alma.
Solo tú, mi vida. Tu mirada, tu calor, Tú.
Dame una respuesta.
Dime que esperarás,
Tu ansioso Ángel

Música aconsejada

Publicado en cartas desde barbastro | Etiquetado | 2 comentarios

Homenaje a los partisanos y al maquis

Fue escucharla y se me saltaban las lágrimas. Imaginé a todos aquellos hombres y mujeres que se dejaron la vida por darnos la ansiada Libertad a la que hoy renunciamos para no perder esa ínfima cuota de bienestar que nos hace creernos clase media.

¡Cuánta estupidez, cuánta sangre derramada para nada!

When they poured across the border
I was cautioned to surrender,
This I could not do;
I took my gun and vanished.
I have changed my name so often,
Ive lost my wife and children
But I have many friends,
And some of them are with me.
An old woman gave us shelter,
Kept us hidden in the garret,
Then the soldiers came;
She died without a whisper.
There were three of us this morning
Im the only one this evening
But I must go on;
The frontiers are my prison.
Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then well come from the shadows.Les allemands etaient chez moi,
Ils me dirent, signe toi,
Mais je nai pas peur;
Jai repris mon armes.
Jai change cent fois de nom,
Jai perdu femme et enfants
Mais jai tant damis;
Jai la france entie`re.
Un vieil homme dans un grenier
Pour la nuit nous a cache,
Les allemands lont pris;
Il est mort sans surprise.Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then well come from the shadows.
Cuando atravesaron la frontera,
fui advertido de que me rindiera.
No podía hacerlo.
Cogí mi pistola y me escapé.
He cambiado tanto de nombre.
He perdido a mi esposa y a mis hijos.
Pero tengo muchos amigos,
algunos de ellos están conmigo.
Un anciana nos dio refugio.
Nos escondió en el desván.
Entonces vinieron los soldados.
Murió sin dar un suspiro.
Éramos tres esta mañana.
Sólo quedo yo por la tarde.
Pero debo continuar.
Las fronteras son mi prisión.
¡Oh! El viento, el viento sopla.
El viento sopla a través de las tumbas.
La libertad llegará pronto.
Entonces saldremos de las sombras.Los alemanes estaban en mi casa.
Me dijeron que me identificara.
Pero no tengo miedo.
Retomaré las armas.
He cambiado cien veces de nombre.
He perdido a mi esposa y a mis hijos.
Pero tengo algunos amigos.
Tengo a Francia entera.
Un anciano, en un granero,
nos escondió por la noche.
Los alemanes lo capturaron.
Murió sin sorpresa alguna.Oh, el viento, el viento sopla.
El viento sopla a través de las tumbas.
La libertad pronto vendrá.
Entonces saldremos de las sombras.

Esta canción de Leonard Cohen es una adaptación de otra que se escribió en 1943, durante la II Guerra Mundial, en Londres; La original se llama “La complainte du partisan” (El romance del partisano), y sus autores fueron Emmanuel D’Astier de la Vigerie (letra) y Anna Marly (música). El autor de la letra fue un partisano de verdad, y actuaba en la resistencia Francesa con el nombre de Bernard. Con lo que no debemos descartar que la historia que cuenta sea su propia historia, incluidas las anécdotas.
Después de la guerra y durante los años 50, la canción se hizo popular, sobre todo en los paises de habla francesa, entre ellos Canadá, que fue donde Leonard Cohen la escuchó siendo joven, ya que se cantaba mucho en los campamentos juveniles a los que solía asistir
Mas tarde la versionó y la hizo famosa en su disco de 1.969 “Songs from a room”. De hecho llegó a eclipsar a la original, tanto que muchísima gente se la atribuye al propio Leonard.

Publicado en Poesía | Etiquetado , , | Deja un comentario

Cartas desde Barbastro, lazo blanco -10-

barbastro2

Responde a esta carta

Ainsa, (sin fecha)

Ángel
mi luz
Tu carta está siendo un verdadero antídoto, a los días que no duermo y a las noches que paso en vela, soñándote, como imposible. Hoy por fin vuelve a amanecer y yo a sonreír.
Tu regreso me hace extremadamente feliz. Vuelvo a sentir la misma urgencia por tus manos acariciándome y evoco cada uno de tus besos, esa perfecta cadencia al devorarnos, ese instante en el que el mundo, de puro amor, se detiene para nosotros, al mirarnos más allá de los ojos, al sentirnos dentro en perfecta comunión, al sabernos. Ser y estar, a pesar de las contradicciones y en secreto.
Ángel, la vida, de repente, no está siendo nada fácil aquí. Al menos para mí. Hay vecinos que han dejado de hablarnos, y apenas me relaciono. Las conversaciones con mi abuelo me sanan, y mitigan el dolor. Sé que Manuel me cuida, disimula despreocupación para no agobiarme, pero también sé que está acongojado, intentando suavizar la situación y buscando siempre las palabras precisas que me hagan reflexionar y tomar decisiones con la templanza que debo.
Yo me encuentro, a pesar de todo, excepcionalmente bien. Solo mi alma, es ella quién flaquea, echándote en falta sin descanso, sin cesar. Aleteando por la geografía hasta llegar y poder espiarte desde el cielo, envidiando a los compañeros que pueden verte y escuchar tu voz, imaginándote con la mirada perdida atravesando esas paredes de piedra, orando a tu Dios para que me proteja y me guíe, de algún modo, otra vez, hacía ti.
Y es así al final de cada día, que descubro que podemos soportar mucho más de lo que realmente creemos poder sobrellevar. No hubo más alba ni más ocaso que disfrutar desde que te fuiste. Debes saberlo.
Magdalena siempre me escucha, y suspira. -Ay, Alma, si pudiera enseñare a olvidar tanto dolor… pero no puedo. Es más, no quiero, precisamente porque te quiero. Algún día encontrarás la explicación a todo, ten paciencia y no dudes jamás de ti misma.” Esas cosas me dice, y luego me abraza, y me acaricia la cara, y me siento tan arropada, casi como una niña, y me gusta esa sensación…
Pero la gente de esta tierra no es como ella. Y de sentir asfixia he pasado, en silencio, al ahogo y a sentir por momentos que debía abandonar, y a maldecir, y a intentar odiarte. Y aunque ya sabes que no lo he conseguido, te pido disculpas por mi insensatez, y te pido perdón, amor, porque sé que diciéndotelo te hice daño. Mucho daño.
Releo tu carta, una y otra vez, repaso con las yemas, una a una, cada una de esas letras, como un juego, como cuando dibujabas códigos secretos en mi vientre, y lo besabas, y le hablabas casi en tono de solemne oración, y yo me estremecía como hago ahora…. quién pudiera tener el poder de tocar ahora con ellas tus dedos al escribirme… ojalá que cuando te mires las manos, sientas siempre que te faltan las mías. Ojalá entiendas que siempre te amaré, hasta el frío de la muerte… y más allá, si es que hay algo más allá de veras, como decís.
Necesitaba saber que tu mano no me soltaría al caminar.
Y es ahora que lo sé.
Dime, Ángel, si pudieras, ¿vendrías esta misma noche…?
Ahora sé que sí, y es lo único que me importa.
Y precisamente por eso, puedo compartir contigo la decisión que he tomado. Me voy a Barcelona, amor mío, tengo que irme de aquí, no hallo otro modo de reencontrarme y de respirar, aunque sea sin tu aliento. Tendremos que buscar la manera de vernos, y de seguir escribiéndonos cartas, no me abandones ahora, te necesito más que nunca, tu sosiego y tu templanza, amor, y tu contradicción y tu locura, también la deseo, hasta volverla mía, y mi alma, tuya.

Por supuesto que te esperaré, Ángel, vida mía
Te quiero
amor fugaz
mi serenidad
tu amor mi luna
mi dulce canción de cuna
Alma
como luna
llena.

Pd.: nada deseo más que encontrarme contigo.
Seguiré con cautela las instrucciones que me envíes

Original en el blog Deseos y averías

Publicado en cartas desde barbastro, epístolas, Uncategorized | Etiquetado , , | 3 comentarios

Cartas desde Barbastro, lazo negro -10-

convento

San Leonardo de Yagüe  (sin fecha)

Mi pobre Alma,
Pensé que ya no me escribirías, así de negro estaba mi Cielo. Pero he recibido tus palabras, y con ellas he renacido.
Gracias, desde lo más profundo de mi ser.
¿Sabes?, me gustaría decirte que Soria es hermoso, que San Leonardo de Yagüe es hermoso, que sus gentes son honestas y buenas. Y contarte que Santo Domingo de Silos está cerca y que a veces me acerco a escuchar a sus monjes cantando sus monodias… pero no sería verdad. Lo cierto es que mi vida es una comida insulsa. Un vacío helado entre misas para unas pocas beatas de luto, alguna extremaunción si alguien se nos va y una terrible opresión de cárcel que lo envuelve todo.
Mi querida Alma, yo también leo y releo tus cartas y en cada lectura hago de nuevo el amor contigo. Solo que ahora abrazado a la misma soledad que te acompaña a ti también ¿Recuerdas a Hernández? “…a mi lecho de ausente me echo como a una cruz de solitarias lunas del deseo y exalto la orilla de tu vientre…” Cuan semejantes veo ahora su prisión y la nuestra.
Leo también que me maldices. Debes saber que no es necesario. Porque ni el mismo Diablo podría venir ahora a socavar más mi ánimo, pues siento que la estúpida confusión entre mi amor por ti y mis ceencias, me equipara a él. Me ha costado tanto, Alma, pero he aprendido al fin. El error no está en la fe, ni en la palabra de Cristo. El error es esta Iglesia inmunda y enferma que lo infecta todo. Ahora lo sé y pronto nos podremos defender de ella. Pero necesito —casi no me atrevo a pedírtelo—, que me des tiempo, el único bien que aun nos queda. En estos días sin horas he sabido cosas que aun debo callar pero que pueden unirnos por fin si ambos tenemos paciencia.
No sé que me digo, perdóname, no debo exigirte algo así. Mejor harías en ir echando paletadas de olvido a nuestro paraíso hasta que Ángel no fuera más que un dulce recuerdo de juventud.
Pero si decidieras esperar…
He aprendido, Alma. Aquí, en este presidio sin celdas donde todos me escrutan e indagan hasta mi más leve movimiento, también se escuchan voces que me han traído una luz que no esperaba, y de la que un puedo hablar como te dije antes.
Me duele tanto la tristeza que emana de tus palabras. Me siento tan culpable. Si supieras, desde que estoy aquí, la de veces que me he dicho que debía haber renegado de mi fe. Soy un cobarde que no quiso darse cuenta de que Cristo no habita en sotanas negras sino en las personas. Imagino que en mi cobardía (o ceguera) nunca quise mirar más allá. Ya me estaban bien la liturgia y la oración. Con ellas me sentía pleno.
¡Pleno! Ahora lo digo y casi me sonrío. Nunca me sentí pleno antes de conocerte. Solo era una cáscara llena de doctrina que tú vaciaste para llenarla de amor. Pobre tonto. Solo desde ti he aprendido que el Amor es una substancia que nos nace de dentro para expandirse hacia fuera, y que pregonar lo que no se conoce es tan estéril como predicar en el desierto.
Qué más contarte, que a pesar de cuestionarme los cimientos de mi fe, encuentro momentos que me confirman que Dios me sigue guiando, aunque ese Dios no sea el que conocí antaño. Mira, sino, lo que me sucedió un par de días antes de recibir tu carta: cogí La Biblia. Necesitaba el consuelo de la palabra de Jesús y anduve buscándola en los evangelios. En un momento determinado, sin poder evitarlo, me fui al Cantar de los Cantares y leí.

[…]
Mi amado metió su mano por la abertura, 
y mi corazón se conmovió dentro de mí. 
Yo me levanté para abrir a mi amado  
y mis manos gotearon mirra, 
y mis dedos mirra, que corría 
sobre la manecilla del cerrojo. 
[…]

La mano por la abertura, Alma… y sus manos y dedos goteando mirra sobre la manecilla del cerrojo… me hablabas tú, mujer, eras tú quien me susurraba los versos al oído como si el mismo Cielo supiera que iba a recibir carta tuya. Son momentos tan maravillosos en medio de esta absoluta tristeza que me aferro a ellos como si no fueran a repetirse.
 
Te escribiría hasta convertirme en tinta y diluirme en las hojas, pero sé que hay ojos mirando y debo ser discreto y terminar. Es que sufro por ti, por Manuel y por Magdalena. Creo que vigilan nuestros pasos, por eso debemos ser cautos (mira la Post Data)
Solo me resta una última súplica ¿Accederías a que nos viéramos una vez más antes de que pueda resolver los conflictos que nos envuelven? Deberemos ser más cautos que nunca, pero es necesario encontrar el modo de hacerlo. Y esta vez no podremos contar con nadie. Solo seremos tú, yo y el lugar que escojamos, lejos de Barbastro y de Ainsa.
Perdona esta carta sin rigor ni apenas sentido ni continuidad. Necesitaba vaciarme antes de poder razonar de nuevo.
Disculpa que apenas haya mitigado el dolor de la tuya.
Tuyo, siempre,
Ángel vengador.
 

PD Esa es la razón de que esta carta no te haya llegado de la manera habitual. Tengo la suerte de que un cura joven, muy crítico con la actual Iglesia, ha accedido a ayudarme (no le conté toda la verdad) y la ha mandado como si fuera suya, metida dentro de otro sobre en el que escribió una nota con las instrucciones. La recibió primero Magdalena, que se la ha dado a tu abuelo para que te la entregara. Y tú deberás repetir el mismo periplo si decides responderla. Sobre todo, sigue las instrucciones que te dicte Manuel.

Música recomendada:

Publicado en cartas desde barbastro, epístolas | Etiquetado , | 2 comentarios