Cuento a partir de unas palabras (2)

 

 Palabras obligadas

(Ver nota 1)

Verbos: Amar, llorar, comer, sentir, matar, pelear.
Adjetivos: guapa, alto, simpática, rancia, moderna, anticuada.
Sustantivos: perro, casa, bombón, montaña, zoo, viaje, avión, Cancún, sexo, pasión

Llegas a la escuela. Estás cansado. Llevas todo el día arriba y abajo peleando por conseguir algún trabajo. Pero es así como están las cosas. Es esta mierda de sociedad que desea que te mates con tus iguales por conseguir un sueldo que apenas te permitirá regalarle unos bombones a tu madre o salir un fin de semana con los colegas a la montaña.

¡Joder!, piensas, dan gana de llorar, si hasta los animales del zoo viven con menos preocupaciones que yo. Y mientras andas en esas cavilaciones aparece frente a ti, la escuela de adultos la Alzina. Un edificio anticuado y con aspecto rancio que lo único que tiene de moderno son las pizarras electrónicas que quisieron sustituir a las de toda la vida sin conseguirlo.

No tienes ganas de entrar. Para qué, te preguntas, y alargas hasta el último momento el acto de cruzar la puerta: te fumas un piti, te comes los restos de la bolsa pipas que te pasa tu colega y sientes el frío de enero que se te cuela por las perneras del pantalón. Y entonces llega ella, la única razón de que día tras día estés aquí. La miras y le dices un hola neutro mientras piensas en lo guapa que es. Después entablas una conversación trivial con la que pretendes hacerte el simpático sin conseguirlo. Qué le importa que tu perro sea un Beagle, que seas más alto que tu hermano o que en tu casa pongas el thrash metal de Death Angel mientras estudias mates. Pero sueltas esas banalidades porque no te atreves a decirle que la amas, que te come la pasión y que la calmas a base de un sexo solitario que quisieras compartir con ella. Cómo confesar lo inconfesable.

En vez de eso sacáis vuestros smartphone y huís de la realidad tecleando a esa nada luminosa. En un instante cada cual estará en otro lugar inexistente pintado de certeza: un Cancún idílico pero imposible, viajes irrealizables… un mundo visto desde un metafórico avión que os aleja más y más del suelo donde sucede todo.

Esa estupidez es la que te impedirá saber que, a poco que la miraras a los ojos y le tendieras la mano, ella te diría que de entre todos tú eres el escogido. Pero no, el hoy vacío se resolverá en otro mañana idéntico en el que una ventana de once por seis te escamoteará el mundo para que no lo mires, para que no sientas, para que no luches, para que no ames, para que no… para que no…

***

(1) Para un taller que voy a hacer en la escuela de adultos de mi ciudad propuse que los alumnos plantearan una serie de palabras. Con ellas construiría una breve historia.
Este es el resultado con las palabras del segundo grupo.

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Cuento a partir de unas palabras (1)

 

 Palabras obligadas Verbos: Dormir, hacer, correr, nadar, beber.
Adjetivos: guapo, malo, azul, fiel, alto.
Sustantivos: árbol, casa, lujuria, envidia, amabilidad.

Cerca de la casa, en el jardín trasero, tenemos un gran árbol. Allí es donde nos hemos columpiado de pequeños y bajo su sombra hizo papá las barbacoas más aclamadas de la urbanización.

Me consta, ahora me doy cuenta, de cuánta amabilidad regaló a todos y cada uno de nuestros vecinos, la mayoría de los cuales estaban corroídos por la envidia. Y es que para las malas personas no hay nada más envidiable que la felicidad ajena. Por eso los imagino, a ellos mirando a mamá, lo guapa que era; y a ellas mirando a papá, alto y delgado. Y todos ellos preguntándose cómo después de tantos años eran capaces de echarse aquellas miradas pícaras y cómplices.

Yo entonces no me daba cuenta de estas cosas, claro. Un joven tiene el centro del mundo en otros lugares y el mío era Maite, la vecina, la hija de los García. Ella era la que elevaba mis niveles de lujuria hasta límites insoportables. Ella era la que iba a la piscina a nadar vistiendo un bikini azul que apenas le cubría poco más que el pubis. Ella era la que, si salíamos a correr, se ponía un top que ofrecía toda la insolencia de sus pechos. Ella era la que después, cuando mi deseo conseguía apartar a mi timidez y me acercaba a tocarla, se hacía la esquiva argumentando que le era fiel a Ramón, su novio de la ciudad y el que sería su futuro esposo.

Han pasado los años y la vida me va sobre ruedas. Algo tan fantástico como llegar a casa y mientras me bebo una cerveza bien fría, mirar al jardín por la ventana de atrás y ver a Maite como columpia a nuestra hija.

Pero no todo es tan perfecto, porque a pesar de toda esa felicidad a mí me cuesta mucho dormir. Y ¿por qué?, os preguntaréis, pues porque noche tras noche se me aparece el fantasma de Ramón y me señala hacia el jardín trasero y el gran árbol para recordarme que en su base descansa su cadáver.

 

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Pinturas en “El ladrón de rostros”: Maja

Lugar en la novela:

Solo aparece como lista de obras pertenecientes a Diego.

enriquepertegas_maja01
La obra:

Técnica: óleo sobre lienzo
Dimensiones: 200 cm. x 100 cm.
Pertenece a la familia del pintor y quizás esté a la venta. Consultar en el siguiente enlace: Pintura valenciana

El autor:

Enrique Pertegás Ferrer (1884-1962) fue pintor, ilustrador, cartelista, dibujante y uno de los artistas más destacados de la Valencia del primer tercio del siglo XX, el gran virtuoso de la desnudez femenina. No obstante, hoy en día apenas se conoce nada de él. Y es que nadie en Valencia conoce hoy a Pertegás. Cuatro gatos, sobre todo los que lo vinculan con diversos cómics de culto de la década de los 40. Sin embargo, aquélla era una producción de circunstancias forzada por el régimen franquista que, con la instauración de la represiva moral nacionalcatólica, acabó con el estatus del pintor, sepultó su obra anterior y lo desterró de la memoria de los valencianos.
Su crimen, ser valencianista y de izquierdas. Su pecado, rendir culto artístico al desnudo femenino como a una religión. Su desbordante obra anterior a la Guerra Civil, todavía por descubrir.

Fuente: Enrique Pertegás, de la sicalipsis al Tebeo

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2017 un año extraño en lo personal

 

En su película “Deconstructing Harry” Woody Allen dice: “Las palabras más bellas de nuestro idioma no son <¡Te quiero!>, sino <¡Es benigno!>”
Y es cierto, porque cuando te dicen lo contrario, la percepción del mundo cambia en un solo instante. Y te das cuenta de lo que tiene valor y de la cantidad de objetos estúpidos que solo tienen precio.

Este ha sido un año extraño. De un lado me publicaron “El ladrón de rostros”, y esa fue la parte luminosa. Del otro lado me detectaron un tumor en el colon que pareció ensombrecerlo todo.
Hoy hace un mes que me fue extirpado y mi mejoría es notoria. Claro que, a pesar de la operación, faltaba el resultado de la biopsia. Pues ha sido excelente, según mi oncólogo no va a ser necesaria ninguna sesión de quimioterápia ni de radioterapia. Todo salió limpiamente sin afectar a nada.
¿Significa eso que todo ha terminado? En absoluto, cuando uno se enfrenta a esta maldita enfermedad, sabe que la lucha con ella deberá continuar hasta dirimir una serie de asaltos. Pero el primero no podía ser mejor, he vencido por KO.
Debo confesar que la consecución de este éxito no ha sido exáctamente mía.
Primero debo agradecérselo a todos aquellos que diseñaron el programa de “Diagnóstico precoz del cancer de colon”. De no haber entrado a formar parte de él yo seguiría como siempre, sin ser consciente del mal que me iba corroyendo por dentro hasta que, quizás, hubiera sido demasiado tarde.
Debo agradecer, y mucho, el excelente trabajo realizado por todo el equipo médico quirúrgico que realizó la intervención. Sin su profesionalidad y buen hacer ni mi recuperación hubiera sido tan rápida ni mi cuerpo hubiera quedado lo limpio que quedó.
Solo me resta agradecer el trabajo, la delicadeza, la profesionalidad y el cariño de todas y cada una de las personas que forman parte del personal sanitario de la corporación “Parc Taulí” de Sabadell; desde la más humilde auxiliar hasta las jefas de enfermería.
Todas estas personas me han demostrado una cosa, que si bien gentuza, como esos que hoy claman una república catalana, han destruido hasta donde han podido la Sanidad Pública de Catalunya, pervive la increíble profesionalidad del personal que aun queda trabajando en ella.
Todo ese valor humano es el que hace que merezca la pena pertenecer a esta tierra, ellos y no los politicastros paseabanderas y patrioteros que no persiguen otra cosa que aislar la poca riqueza que quede para no haber de compartirla con el resto de corruptos de españa.
Gracias de corazón a todos y un abrazo para todos y cada uno de mis amigos y conocidos. Os quiero.

Estado actual del interfecto

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Músicas en el “Ladrón de rostros”: The Power to believe

Lugar en la novela:

De nada sirve desesperarse cuando solo se tienen conjeturas. Solo al llegar a Oviedo estaría en disposición de actuar. Buscó entre la música enlatada que llevaba y encontró The Power to belive de King Crimson. Puso el CD en el reproductor y consiguió reducir el mundo al ancho de la carretera en la que se encontraba y a la voz sintetizada de Adrian Belew:

She carries me
through days of apathy.
She washes over me.
She saved my life,
in a manner of speaking.
When she gave me back
the power to believe.

Aquella obra cobraba ahora un significado distinto: «Ella me consuela en los días de apatía, me refresca. Ella salvó mi vida de alguna manera cuando me hizo recuperar el poder de la fe». No era literal, pero debía reconocer que había recuperado algo de sí mismo que pensaba perdido: la fe en que su trabajo tenía algún sentido más elevado del que había imaginado. Este caso le había vinculado con gente que daba otra dimensión a su profesión, y por encima de todo estaba el reencuentro con Alba.
El CD llegaba al momento en el que la batería sintetizada de Pat Mastelotto y la stick guitar de Trey Gunn acompañaban de manera perfecta la cadencia que Fripp desglosaba con su guitarra. Un par de lágrimas asomaron a sus ojos. No era la primera vez que le sucedía al enfrentarse a la belleza de aquellas notas. Hoy con más razón.

La obra:

Las cuatro piezas de Power To Believe representan el aspecto ambient del disco. La primera parte, A Cappella abre el álbum con una pequeña canción de amor cantada sin instrumentos, aunque para ser una canción de amor suena positivamente TENEBROSA… gracias a esa distorsión en la voz de Adrian que lo hace sonar como un ser alienígena cantando desde el más allá y diciendo las palabras más reveladoras y angustiosas que podamos escuchar. Escalofriante. La segunda parte es un highlight del álbum. Es un número muy ambiental que remite bastante a The Sheltering Sky con sus melodías caóticas pero tranquilas, y a Nuages con su percusión “acuosa”. La cosa se pone mucho mejor en la última parte (tras un breve intermezzo con marimbas y xilofones) donde entra una batería sorprendentemente potente y una masa de cuerdas completamente aterradora surge de la nada. Es un paraíso para los fanáticos del ambient. La tercera parte es más o menos parecida y la Coda es eso, la coda, nada especial para agregar.

Fuente: King Crimson

El autor:

King Crimson no es exactamente una banda de rock. Es una institución. Diríase también una escuela de pensamiento musical. A lo largo de sus treinta años de existencia, el Rey Carmesí no ha sido tan solo una banda más del rock progresivo, sino que ha logrado crear y sostener un paradigma musical extraordinario y único, una filosofía íntegra y distintiva en el modo de utilizar los instrumentos y componer piezas que ningún otro grupo soñaría jamás con imitar. Podría decirse que King Crimson ha inventado un género propio, que si bien ha servido de influencia para incontables bandas modernas, jamás ha trascendido las fronteras de la banda, perdón, de la institución.
El ideólogo principal de esta institución se llama Robert Fripp, sin lugar a dudas uno de los guitarristas más virtuosos y orginales que me ha tocado escuchar. Olviden los devaneos pseudofilosóficos que hay que tragarse cuando da entrevistas (quizá no sean devaneos pseudofilosóficos, pero hasta ahora no entendí ni jota de lo que trata de explicar); cuando este tipo tiene una guitarra en la mano sí que puede ser un verdadero filósofo. Un filósofo de la música, capaz de alcanzar con sus exploraciones aquellas regiones oscuras, aquellas zonas extremas, y hasta peligrosas, que el rock revela solo a ciertos iluminados. La música de King Crimson nunca fue particularmente “emocionante” (aunque escuchar Walking On Air o Fallen Angel de alguna manera me hacen dudar); es más bien una música científica y cesuda, con la ambición de explorar los vericuetos musicales más intrincados hasta las últimas consecuencias. El oyente se sentirá excitado cerebralmente, anonadado frente a la desafiante música del Rey.

Fuente: King Crimson

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Pinturas en “El Ladrón de rostros”: Desnudo de la mantilla

Lugar en la novela:

Solo aparece como lista de obras pertenecientes a Diego

Zuloaga_desnudo-de-la-mantilla-y-el-clavel

La obra:

Técnica: óleo sobre lienzo
Dimensiones: 131 cm. x 184 cm.
Se encuentra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid (España).

El autor:

Ignacio Zuloaga Zabaleta (Éibar, Guipúzcoa, el 26 de julio de 1870 – Madrid, el 31 de octubre de 1945) fue uno de los más importantes pintores españoles de finales del siglo XIX y principios de XX, fundamentalmente conocido por sus cuadros costumbristas y retratos. Por su estilo naturalista de recio dibujo y colorido oscuro, influído por Ribera y Goya, ha sido tradicionalmente etiquetado como reverso u oponente del estilo ‘luminoso’ y ‘optimista’ de Sorolla.
Perteneció a una saga de artistas: fue hijo del notable damasquinador Plácido Zuloaga y sobrino de Daniel Zuloaga, uno de los más destacados ceramistas españoles de su época y que ejerció gran influencia sobre él. Trabajó de niño en el taller de su padre en Éibar, donde tuvo los primeros contactos con el dibujo y el grabado. Su formación escolar se realizó con los jesuitas en Francia, completándose en Madrid, París y Roma.
Zuloaga estuvo vinculado especialmente con Segovia: en la ciudad, donde por un período de quince años y hasta 1913 mantuvo un estudio donde pasaba el otoño enfrascado en un intenso trabajo cuyo resultado se llevaba luego a París, y también en la provincia, particularmente en la villa de Pedraza, donde viviría y trabajaría en su castillo, el de los Velasco, que compró en el año 1925.
La imagen de《Desnudo de la mantilla y el clavel》tiene precedentes y resplandece por sí sola aunque nos evoque semblanzas goyescas.
La mantilla hasta mediados del siglo XIX era una pieza básica en el ajuar de cualquier mujer española, que al menos tenía una. Su uso se generalizó desde el siglo XVI, siendo extensivo a todas las clases sociales; junto al rosario y el abanico, la mantilla era un atuendo obligado para salir a la calle. Notamos que esta prenda que podemos acordar que como obra decorativa logra convertirse en una pieza artesanal hermosa, es a su vez símbolo de cierto estado de subordinación tradicional católica de la mujer.

Fuente: Flickr 

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Músicas en el “Ladrón de rostros”: Discreet music

Lugar en la novela:

Cuando entró en su piso se sentó, encendió el ordenador, puso en marcha el reproductor con el álbum Discreet Music de Brian Eno, y mandó un correo a algunos de sus contactos: varios periodistas de los que se movían por ambientes de una cierta clase, algunos galeristas que le debían favores y Arnaldo Argenta, conocido como el Plata por su apellido, un compañero que, como él, estaba en el grupo de patrimonio. En el cuerpo del correo había puesto una fotografía acompañado de una breve explicación y el nombre del pintor desconocido. Había evitado comentar el resto de hechos.
Ahora solo quedaba entregarse al hipnótico sonido mientras curioseaba páginas poco aconsejables de la Red. En ese momento necesitaba mitigar la soledad de algún modo.

La obra:

Discreet Music (1975) es el cuarto álbum de estudio del músico británico Brian Eno. Este trabajo marcó un claro paso hacia la estética ambiental que Eno codificaría más tarde con Ambient 1: Music for Airports de 1978. También es el primer álbum de Eno que se lanzará bajo su nombre completo “Brian Eno” en contraposición a sus álbumes de rock anteriores lanzados simplemente bajo el nombre “Eno”.
El concepto de música ambiental de Brian Eno se basa en la idea que el compositor Erik Satie llamó ” música de muebles “. Cuyo significado es que la música está destinada a mezclarse con la atmósfera ambiental de la habitación en lugar de centrarse directamente en ella. Al igual que la noción de música de Satie que podría “mezclarse con el sonido de los cuchillos y las horquillas en la cena”, se creó la Música discreta para reproducir y mezclar el sutil audio de fondo de varias situaciones, o cualquier otra situación.
Este álbum también es un experimento en composición algorítmica y generativa . Su intención era explorar múltiples formas de crear música con planificación o intervención limitada. Nicole V. Gagné describió el álbum como “un trabajo minimalista con retardo de cinta y sintetizador” que llevaría a los experimentos posteriores de Eno en la música ambiental.
La primera parte del álbum es una pieza de treinta minutos titulada “Música discreta”. Originalmente fue pensado como un fondo para que Robert Fripp lo utilizara en una serie de conciertos. Estructuralmente comienza con dos frases melódicas de diferentes longitudes de onda que se reproducen desde un sintetizador (el equipo utilizado en este caso fue una ccsme Synthi AKS , que tenía un entonces exótico, secuenciador digital). Esta señal se ejecuta a través de un ecualizador gráfico.para cambiar de vez en cuando su timbre. Luego se ejecuta a través de una unidad de eco antes de grabar en una máquina de cinta. La cinta corre al carrete de recogida de una segunda máquina. La salida de esa máquina se transfiere a la primera máquina de cinta que registra las señales superpuestas. Este arreglo de bucle de cinta fue utilizado anteriormente por Fripp & Eno en su lanzamiento (No Pussyfooting) (1973) y pronto se conoció como Frippertronics . La segunda parte se compone de tres piezas colectivamente tituladas “Tres variaciones en el canon en D. Mayor de Johann Pachelbel “. Estas piezas fueron realizadas por Cockpit Ensemble, realizado y coordinado por Gavin Bryars . A los miembros del conjunto se les dio extractos breves de la partitura, que se repitieron varias veces, junto con instrucciones para alterar gradualmente el tempo y otros elementos de la composición.

Fuente: Wikipedia

El autor:

Brian Peter George St. John le Baptiste de la Salle Eno (Woodbridge, Suffolk, Inglaterra, 15 de mayo de 1948), también conocido como Brian Eno o, simplemente, Eno, es un compositor de música electrónica y experimental británico que empezó tocando con Roxy Music. Tras abandonar el grupo comenzó una carrera en solitario y, en conjunto con Robert Fripp, editan en 1978 Before and after Science, que sería el antecedente más sobresaliente, partiendo del art rock para su aporte más importante a la denominada música ambient y a todo tipo de experimentos de vanguardia. El propio término «música ambient» se acuñó a partir de su serie de álbumes inspirados en el muzak, entre ellos Music for Airports, The Plateaux of Mirror, Day of Radiance y On Land.
Posteriormente, se ha centrado cada vez más en las tareas de producción para otros artistas, tanto en grabaciones eclécticas de estrellas del pop y el rock, incluyendo Ultravox!, U2, los míticos Camel, Travis, Coldplay y James y ganando los premios BRIT de 1994 y 1996 al mejor productor, como de músicos de vanguardia a través de sellos como Opal.
Ha colaborado con David Byrne, ex componente de Talking Heads, en My Life in the Bush of Ghosts que fue uno de los primeros discos que no era de rap o hip hop en utilizar ampliamente samplings. Ha colaborado con David Bowie como letrista y compositor de la influyente “Trilogía de Berlín” de Bowie (Low, Heroes y Lodger), en su disco 1. Outside y en el tema “I’m Afraid of Americans.” Eno también ha colaborado con Robert Fripp (de King Crimson), Robert Wyatt en el CD Shleep, Jon Hassell y el dúo alemán Cluster. Tiene un hermano que también es músico, Roger Eno, con quien también ha colaborado.
Considerado un visionario y un innovador en muchos campos de la música, es alguien muy preocupado por el resto de las disciplinas artísticas, en especial de las instalaciones. Fue el compositor del archivo de sonido de inicio de sesión de Windows 95, que aún se encuentra en las versiones actuales como “The Microsoft Sound”, y ha colaborado en el desarrollo del generador de música algorítmica Kōan. También trabaja en el campo de las artes visuales.
En 1996 Brian Eno, entre otros, fundó la Long Now Foundation, con el fin de enseñar a la gente a pensar sobre futuro de la sociedad a muy largo plazo. Es también columnista en el periódico británico The Observer.

Fuente: Wikipedia

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Pinturas en “El ladrón de rostros”: La Ola

Lugar en la novela:

Con la pintura sucedía lo mismo, exactamente lo mismo. Las maravillas de Bouguereau, los retratistas flamencos, los seres atormentados de Lucien Freud o el dolor del Guernica… Caía en la cuenta de que la luz que entraba por el ventanal del cuadro de Las Meninas, una luz que ya me aturdió de niño, era aún más real que la que debió entrar por los ventanales de palacio. Lo mismo que la tremenda luminosidad que salía del viejo café de Arlés iluminando toda la noche del cuadro, no era solo un reflejo, era más que eso, era esa substancia escondida solo manejada por el genio creador y reconocida por aquellos capaces de captarla y reproducirla de nuevo. Sí, Velázquez y Van Gogh también estaban tocados de dicha gracia; lo mismo que Picasso, capaz de expresar desde el dolor más terrible hasta las hermosas sutilezas de su época azul. O Caillebotte, Cezanne, Tchaikovsky, Neruda, August Kühnel, Tagore…

bouguereau-la Ola

La obra:

Título: La ola
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 121 cm. x 160.5 cm.
Localización: Colección privada
Año: 1896

El autor:

La Rochelle, 1825-1905) Pintor francés. Encarnó el modelo de artista académico tradicional, ajeno a cualquier aire de renovación e imbuido por el ideal de belleza clásica, que llevó a sus lienzos con exquisita técnica y minucioso acabado, en equilibradas y evocadoras composiciones de temática idealizada. Junto con Alexandre Cabanel lideró el arte oficial, gozó de un notable éxito y popularidad en su época y realizó numerosos encargos para el gobierno.
Fue discípulo entre 1838 y 1841 de Louis Sage, que había tenido como maestro a Jean Auguste Ingres. En 1841 su familia se trasladó a Burdeos, y Bouguereau comenzó el año siguiente a asistir a la Escuela Municipal de Dibujo y Pintura, con Jean-Paul Alaux como profesor. Ganó un premio en 1844 y decidió dedicarse profesionalmente a la pintura; no obstante, no tenía medios de establecerse en París, de modo que de 1845 a 1846 pintó retratos para reunirlos. También trabajó, por la noche, como contable para un mercader de vinos. Por fin, en 1846 entró en la Escuela de Bellas Artes de París, en el estudio de François-Edouard Picot, de estilo claramente académico. Una de sus pinturas de entonces fue Igualdad (1848).
En 1850 ganó el Grand Prix de Roma por el cuadro Zenobia descubierta por pastores a orillas del río Araxes. Ese mismo año se estableció en esta ciudad, en la Villa Medici. Allí permaneció hasta 1854, aprendiendo de Jean Alaux y Victor Schnetz, y estudió en profundidad la pintura de Giotto; también le interesaron las obras de varios pintores renacentistas italianos.
De regreso a Francia, exhibió en el Salón de Pintura de París de 1854 El triunfo de la mártir. Pintado en Roma en 1853, su tema era el traslado del cuerpo de Santa Cecilia a su sepulcro en la catacumba de su nombre, y tenía ya todas las características de su pintura: bocetos iniciales en óleo, colores moderados, figuras en posturas clásicas. En 1856 obtuvo un encargo del gobierno francés para pintar Napoleón III visitando a las víctimas de la inundación de Tarascón de 1856. También pintó La danza (1850), Amor fraterno (1851), El baile (1856), Primavera (1858) y El día de Todos los Santos (1859).
En 1859 decoró en parte la capilla de San Luis de la iglesia parisina de Santa Clotilde: bajo la dirección de Picot, representó varias escenas de la vida del rey Luis IX de Francia. Continuó además enviando cuadros al Salón de París; el de 1865, Familia indigente, significó la adopción de temas populares, aunque siempre idealizados. En 1867 realizó la decoración del techo de las capillas de San Pedro y Pablo y de San Juan Bautista de la iglesia de San Agustín (París). En 1869 hizo lo propio en el techo de la Sala de Conciertos del Gran Teatro de Burdeos. Otros cuadros de esta época son Descanso en Harvest (1865), El retorno de la primavera (1866), Ofrecimiento de gracias (1867), Arte y literatura (1867) y Chica tejiendo (1869).
Dedicado además a la enseñanza en la Academia Julian de París desde 1875, en los años setenta dio a sus pinturas mayor luminosidad (por ejemplo, en Ninfas y sátiro, de 1873); en muchos de ellas incluyó figuras infantiles (Paseo en burro, 1878). De 1881 a 1889 se ocupó especialmente en la decoración, con escenas de la vida de Cristo, de la Capilla de la Virgen en la iglesia de San Vicente de Paúl (París). Al mismo tiempo realizó otros cuadros, como Baco joven (1884). En 1888 fue nombrado profesor de la École des Beaux-Arts de París, pero continuó pintando hasta su muerte. Se dedicó también al retrato (Aristide Boucicart, 1875).
Otras pinturas la década de los setenta fueron El primer beso (1873), Cupido (1875), El secreto (1876), Joven con niño (1877), Regreso de Harvest (1878), Alma llevada al cielo (1878), Caridad (1878), Descanso (1879) y El nacimiento de Venus (1879). De los años ochenta en adelante pintó Corona de flores (1884), Pastora (1889), Pequeña pastora (1891), Invasor del reino de Cupido (1892), Inocencia (1893), El rapto de Psique (1895), Joven pastora (1895), La Virgen con los ángeles (1900), Joven sacerdotisa (1902) y La Virgen de las Rosas (1903).
Su considerable obra (más de setecientos cuadros) era característicamente académica: técnica depurada para los numerosos bocetos previos, buen acabado (que cuidaba con esmero), colorido variado y temática narrativa y sentimental desde una perspectiva clásica. Fue popular en Francia y en la corte de Napoleón III, pero quedó en cierto modo al margen a causa del creciente aprecio por nuevos estilos como el impresionismo, al que curiosamente había vetado para el Salón de París por considerar que a los cuadros de ese estilo les faltaba acabado. Ello no impidió que sus telas fueran adquiridas en gran número por coleccionistas americanos e ingleses. Los estudiosos del arte actuales lo consideran un pintor decimonónico importante. Muy trabajador y métodico, ayudó a muchos pintores jóvenes a continuar con su carrera artística.

Fuente: Biografías y vidas

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Músicas en “El ladrón de rostros”: Aviones plateados

Lugar en la novela:

[…]

Excusas y más excusas para seguir sintiéndose un macho alfa con harén en propiedad. Era tan ridícula la inseguridad masculina ¿Cómo decía la canción?, sí, todavía la recordaba: «Credenciales de posesión, qué tontería. Estos celos me han abrasao, no sé qué me creía». Preclara la visión de El Último de la fila. Cogió el portátil y se fue a buscarla en YouTube. Aviones plateados, si no recordaba mal. Acertó. Dio al botón y empezó a sonar:

Veo tu casa desde mi balcón
chimeneas y tu ropa al sol
aviones plateados rozando los tejados
vestido y en la cama vigilo tu ventana…

Volvió a su introspección, a esas preguntas que acostumbramos a hacernos cuando es demasiado tarde, ¿por qué no le llamó después, cuando ya estuvo sola? Se respondió que no le había llamado por miedo. Él estaba en una relación y ella en una especie de afán vengativo contra el género masculino, y ese era un mal condimento para consolidar cualquier amistad. Después se fue instaurando el olvido, solo salpicado de breves recuerdos cada vez más y más espaciados. La ausencia de contacto aleja a las personas, era una evidencia.
Se centró de nuevo en la canción, en el instante del retrato brutal de desamor. Se unió a Manolo en un dúo imposible:

Siempre suelo querer lo que no tengo
y ahora que ya no estás aquí
me voy consumiendo.
Ropa sucia, cuadros que he pintao
discos viejos, to por ahí tirao.
Barba de 15 días
no me levantaría…

Salvo la barba, todo lo había vivido de sobras. Ya no deseaba más desorden en campaña.

[…]

La obra:

Canción “aviones plateados” que forma parte del trabajo “Enemigos de lo ajeno”. Es el segundo álbum de estudio del grupo español El Último de la Fila, fue lanzado al mercado en 1986 por la discográfica PDI, en formato LP.
En 1991 fue reeditado por la discográfica EMI en formato CD, habiendo remezclado Manolo García, Quimi Portet y Josep Llobell todos los temas excepto Lejos de las leyes de los hombres y No me acostumbro.
El álbum fue presentado en directo mediante una gira de conciertos por todo el territorio español.

Fuente: Wikipedia

El autor:

El Ultimo de la Fila, el grupo compuesto por Manolo García y Quimi Portet, tuvo sus orígenes allá por los 80, cuando se conocieron los dos protagonistas de esta historia. Manolo García participaba en un grupo llamado ‘Los Rápidos’, tocando por locales de Barcelona y grabando algún que otro disco. Mientras tanto, Quimi POrtet colaboraba con los ‘Kilimanjaro’s’ y creaba un grupo llamado ‘Kul de Mandril’.
Fue entonces, por 1982, cuando se conocen Manolo García y Quimi Portet, coincidiendo juntos en un concierto en Barcelona. Comenzaron tocando canciones de ‘Los Rápidos’, pero pronto pasaron a llamarse ‘Los Burros’. Con este nombre grabaron un único disco, ‘Rebuznos de amor’, y consiguieron un discreto éxito entre el público.
En 1985 deciden dar un giro a su carrera y fundan ‘El último de la fila’, el grupo que les llevaría a la fama. Graban una maqueta con la que consiguen ganar el concurso de maquetas de la revista Rock Special y fichan para la discográfica independiente PDI.
Su primer álbum se tituló ‘Cuando el amor entra por la puerta, el amor salta por la ventana’, con el que consiguieron el premio al grupo revelación. Algunos de los exitosos temas son el archiconocido ‘Querida milagros’ o ‘El loco de la calle’.
Un año después publican ‘Enemigos de lo ajeno’, consiguiendo un notable éxito entre el público y también entre los críticos musicales, lo que les valió para recibir varios premios y menciones.
En 1987 El último de la fila publica ‘Nuevas mezclas’, un álbum grabado en Londres y que recoge sus mejores canciones grabadas con medios técnicos de considerable calidad. Consiguieron su mejor registro de ventas hasta ese momento y les sirvió para realizar una gira por toda España.
Paralelamente a su éxito como ‘El último de la fila’, se reeditó el disco grabado como ‘Los Burros’, y las discográficas publicaban canciones inéditas hasta ese momento.
En 1988 publican un nuevo trabajo, titulado ‘Como la cabeza al sombrero’, grabado en Francia y considerado por muchos como el mejor álbum del grupo. Su buen trabajo tiene una merecida recompensa, y son invitados a participar en la gira mundial de Amnistía Internacional, junto a Sting y Bruce Springsteen.
1990 viene con un nuevo disco: ‘Nuevo pequeño catálogo de seres y estares’. En 1993 publican ‘Astronomía razonable’ y en 1995 sacan su último disco como ‘El último de la fila’: ‘La rebelión de los hombres rana’. Tras la gira que ofrecieron para promocionar este disco, decidieron separarse artísticamente y proseguir sus respectivas carreras en solitario

Fuente: Todomúsica

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Pinturas en “El ladrón de rostros”: La Esclava

Lugar en la novela:

[…]
Óscar permanecía ausente. Plantado ante el tablero y admirando el gran parecido de cada cara con su foto original. La más antigua, La esclava, de Julio Romero de Torres, databa de 1972
[…]

Romero de Torres_la-esclava

La Obra:

Título: La esclava.
Año: 1928.
Técnica: Óleo y temple sobre lienzo.
Medidas: 84 x 63 cm.

El Autor:

Julio Romero de Torres
(Córdoba, 1880 – 1930) Pintor español. Era hijo del pintor y maestro andaluz Rafael Romero Barros, director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, quien le inició en el sendero de la pintura desde muy temprana edad. Así, ya en 1907 pudo concurrir el joven Julio Romero de Torres a la exposición de pintores independientes celebrada en el Círculo de Bellas Artes (Madrid).
El realismo melodramático de sus primeras composiciones (como Conciencia tranquila o Vividoras del amor) no parecía preludiar el estilo personal, tan marcado y característico, que luego sacó a relucir en su obra de madurez. En efecto, a raíz del lienzo titulado Musa gitana -que obtuvo el Primer Premio en una Exposición Nacional celebrada en Madrid-, el pintor cordobés adoptó una línea nacionalista y folclórica, atenta a los tópicos meridionales y centrada, principalmente, en el retrato de la mujer andaluza. Se trata de un estilo en el que predomina la mezcla del retrato realista con un cierto aire idealista que sitúa a sus figuras en un vago halo intemporal, como si pretendiera hacer de las características físicas de la mujer andaluza un arquetipo universal de la belleza femenina.
Aupado por los cánones modernistas vigentes en su tiempo, logró éxitos -no exentos de una virulenta controversia crítica que siempre acompañó al enjuiciamiento artístico de su pintura- en varias exposiciones nacionales e internacionales, como las realizadas en Barcelona (1911), en Madrid (1912) y en Munich (1913). Pero lo cierto es que en su tiempo fue aclamado por pintores, escritores y contempladores de su obra, quienes celebraban la exaltación de los tópicos nacionalistas difundidos por la obra de Romero de Torres; para probarlo, baste con recordar que las monografías de su pintura y los catálogos de sus exposiciones venían autorizados por comentarios elogiosos de autores como Jacinto Benavente, Ramón María del Valle Inclán, Gregorio Martínez Sierra o Santiago Rusiñol.
Abanderado de un romanticismo ciertamente trasnochado en la actualidad, pero muy del gusto de la gente de su tiempo, Julio Romero de Torres resolvió en cada uno de sus cuadros un problema planteado en forma de copla andaluza, lance de toreo o episodio de romancero gitano. Hizo, además, especial hincapié en los sentimientos trágicos y legendarios propios de la religiosidad y la cultura de sus paisanos, lo que explica la inmensa popularidad de que gozó tanto en vida como muchos años después de haber desaparecido.
Los hogares más populares de la España rural exhibieron durante mucho tiempo reproducciones de las principales obras de Romero de Torres, casi siempre decorando las extensas páginas de unos enormes almanaques. Su recuerdo quedó vivo, además, en coplas y tonadillas folclóricas, y se hizo presente durante algún tiempo en las ilustraciones de sellos y papel moneda. En la actualidad, una buen parte de su obra -bastante desprestigiada por la crítica moderna- puede contemplarse en la Casa Museo que la ciudad de Córdoba ha dedicado a uno de sus artistas más universales.

Fuente: biografías y vidas

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