Cuerpos y almas

mystery-rosary14

De tanto hablar con dios decidí proponerle de quedar los jueves por la mañana y tomar un café en casa. El resto de días los tenemos ocupados y ese día yo lo tenía libre y él pudo retrasar a la tarde su reunión semanal con los mártires. Que, llamadme tiquismiquis, pero si eso del Cielo es “eterno” a qué viene que tengan horarios. Pero no es de eso de lo que quería hablar. Era sobre una duda que me corroe y que necesitaba iluminar de conocimiento. Os cuento.
Tal y como serví el café, el suyo con leche y tres cucharadas de azúcar, le planteé la cuestión tan católica del Cuerpo y el Alma. Él como viene siendo habitual, se quedó como cualquier psiquiatra y me tocó seguir hablando. Es habitual, en el catolicismo —La única religión verdadera, a tenor que lo que me ha tocado vivir, y heredera del cristianismo—, es habitual, digo, hablar de la mortificación del cuerpo para beneficio del Alma. Es normal la creencia de que en el cuerpo reside todo lo malo pero que, al ser el templo del Alma, hay que mantenerlo a raya. El asentía con un gesto de puro orgullo. Es así que sub sectas fundamentalistas como el OPUS utilicen, a día de hoy, barbaridades tales como cilicios y flagelos ¿hasta aquí de acuerdo?
—Claro hijo mío —dijo él ahora incluso perniabierto.
Yo continué, aprovechando que tenía su reunión semanal con los mártires, para recordarle sus barbaridades: fritos, cocidos, flagelados, cortados, descuartizados, golpeados, apedreados, ahogados, crucificados… toda una retahíla de sadismo digna del mejor Tarantino o incluso de Álex de la Iglesia. Me ofreció otra afirmación que acompañó, o a mi al menos me lo pareció, con un movimiento lateral de la lengua asomando apenas por entre el bigote y la barba.
—Vaya pues al meollo de la cuestión —dije.
—Venga entonces ese meollo, muchacho.
—¿Me confirmas que, igual que dicta la santa madre iglesia, lo importante del ser humano no es el cuerpo, sino el alma?
—Por supuesto hijo mío.
—Esa es pues la razón de que se acepten de buen grado las mortificaciones, cuanto más bestias mejor, de los cuerpos en beneficio de las almas.
—Esa es la razón, chaval.
—¿Me puedes decir entonces para qué tenías que llevarte al profeta Elías, a la virgen María y a su hijo, tú mismo en otro de los personajes trinitarios, al cielo en “cuerpo” y Alma; para qué querías los cuerpos, para exponerlos en hornacinas, sobre todo el del profeta; o qué ibas a hacer con ellos, brochetas para una comida con arcángeles?
Llegados a ese punto me pareció que se quedaba sin palabras. Digo me pareció porque se terminó el café de un sorbo y desapareció dejando en la sala un olor a jazmín que casi me hace vomitar. Será que sabe que odio ese olor tanto como a sus sectas religiosas.
Sea como fuere me quedé sin saber qué utilidad pueden tener tres cuerpos humanos allí en cielo. Porque lo que es un Alma, parece ser que pesa poco, pero mantener tres cuerpos de una media de entre cincuenta y setenta quilos en un espacio sin gravedad ha de tener un coste elevado.
Ahora ya nunca lo sabremos.

Esta entrada fue publicada en Charlas con Dios, Uncategorized y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s