La catedral de las lágrimas

EL SONIDO

LA PALABRA

El título parece una premonición de todo aquello que proporcionan los dioses. Sobre todo aquellos que son resultado del monoteísmo: Sangre, odio, desprecio, castigo, límites, castración ideológica, doctrina, miedo, muerte, miseria… todo lo que aleja al ser humano de la Bondad, la Cooperación, el Bien común. Si uno tuviera que escoger al Maligno y nombrarlo de algún modo, le llamaría: Dios.
Luego está la infinita belleza del sonido. Esa vibración del aire, cuyo origen es la simplicidad de un principio físico, pero que nuestra percepción reconvierte en algo mucho más trascendente que lo real.
Igual es ahí donde reside la certeza de Dios. Igual eso que llamamos Dios no es la absurda y vomitiva invención del Hombre sino el resultado final de esos doce ladrillos y cuatro fuerzas que nacieron tras el Big Bang hasta construir este lugar finito e ilimitado que conocemos como Universo en que todo tiene cabida. Esa es mi Verdad.
Si me he de quedar con algo será con esto. Mi catedral de las lágrimas no vendrá de ningún dios vengador ni falsos mesías, ni siquiera a sus acólitos enfermos que solo persiguen infectar las almas puras de las buenas gentes.
Las lágrimas de mi catedral tendrán su origen en la absoluta belleza de las notas de Robert Fripp, de sus paisajes sonoros capaces de convertir en luz todas las moléculas de mi entorno y en el agradecimiento por poder percibir lo que ellas me regalan.

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3 respuestas a La catedral de las lágrimas

  1. rexval dijo:

    És un plaer quasi místic escoltar la música y llegir el text. Se’m fa curt i opine que té molta qualitat.

    L’enhorabona, Manel. Bellesa i bondat.

    Regí

  2. Manel Artero dijo:

    Gracies per les teues paraules, Regí.
    Les entrades etiquetades com “la palabra entre en sonido” venen a ser una mena d’improptu literari. Petites sensacions que em passen pel cap en escoltar una música determinada. No hi ha cap planificació ni gairebé correccions. Han de néixer en el moment què el so m’omple per dins.

    Soc del parer de que si busquéssim més la Bellesa (de les coses, de la gent, dels arbres, dels nuvols) arrivariem a aquella sensació de felicitat que es coneix com Bondat. Però el Poder ens ha guanyat per golejada i ens ha convençut de que la felicitat es tenir, dessitjar, envejar, competir, tenir poder…

    Sento que se’t faci tan curt. Però així es com surt. Hi ha alguna altra entrada més llarga.

    Una abraçada,

    Manel.

  3. rexval dijo:

    Molts amable, Manuel. En el meu cas em passa alguna cosa de semblant: la música ens porta a la paraula, i és que l’origen de la música es troba en la paraula. Els instruments musicals són posteriors. Ho poder veure en gran part de la música medieval i renaixentista a capella, a viva veu en cors.

    M’encisen les dos B que han escrit: Bellesa i Bondat. Son germanes.L’altre dia vaig sentir a Saramago en un youtube dient que el millor on podríem arribar era ser “Bones Persones”

    Una fraternal abraçada.
    Regí

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