Posible comienzo de Pertegás

Me planteo la posibilidad de que la segunda parte de la trilogía de Diego comience con el diario que escribirá el pintor a partir de los consejos del doctor Cuixart, su psiquiatra. Podría ser algo como lo que sigue:

27 de mayo de 2015
Te perdono mamá. Perdono todo el mal que me hiciste. Perdono a la amante de nombre María y a la madre exclusiva y excluyente. Perdono a la mujer dicotómica que llegó a convertirme en quien fui y, por extensión, en quien soy y seré, muy a mi pesar. Pero hoy por fin puedo escribir en este cuaderno que me acompañará desde ahora estas tres palabras: «Te perdono mamá».
Ha debido pasar casi una vida. He tenido que dejar un reguero de cadáveres y pasar aquí cinco años encerrado para que el doctor Cuixart, por fin, me hiciera ver que Diego no es un psicópata.
Hoy, principios de mayo del 2015, por fin he podido perdonar a mi madre. MADRE… Madre… por fin puedo llamarla «madre», liberada de toda la connotación sexual que la convertía en María. Madre, mamá, cuánto daño me hiciste sin saberlo. Cuánta violencia bebí de ti sin desearla.
¿Qué podía hacer un niño más que seguir los dictados de su madre? Era apenas un bebé que fui encerrado en el caserón de Galicia. Crecí sin otro referente ni tuve otro conocimiento carnal que el tuyo. Y a pesar de ello me he reinventado. Reconvertí mi mente hasta poder regurgitar todas las vivencias y, como haría un rumiante con el alimento, digerirlas de nuevo sin la pátina de odio y dolor de que estaban envueltas.
Soy otro Diego. Poder perdonarte es una evidencia de ello. Poder nombrarte con la correcta nomenclatura también. Por eso ahora puedo decir que no existirá más Raúl Ouso, ni retornará de nuevo Diego Kardos. Lo que fue mi origen, aquello que me forjó, desaparece hoy para dar lugar a un nuevo Diego (sin más) que se constituye en ave fénix para renacer de sus cenizas.
No sé que volveré a ser. Pero soy consciente de que un nuevo núcleo ha comenzado a crecer en mi interior. Si fuera música mi corazón latiría con tiempo de bolero y sería el tambor de la inefable obra de Ravel, mi vida su tema y mi futuro el desarrollo que el genio hizo a lo largo de la obra.

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