Cuando todo tiene un precio

Contaba José Luis Sampedro una hermosa anécdota relatada por Salvador de Madariaga en su libro “España”: «en tiempos de la República, en Andalucía, en un proceso de elecciones, el capataz de un cortijo fue a hablar con los jornaleros parados que estaban en la plaza y les dio uno, dos duros para que votaran por su candidato. Uno de los jornaleros cogió los duros y se los tiró al capataz diciendo “en mi hambre mando yo”. Es de lo poco que se puede decir al hambriento, que por lo menos en tu hambre mandes tú».

Cuando aceptamos que todo tiene un precio, aceptamos que hemos perdido nuestra cualidad de «Ser» para pasar a ser solo «Cosa». Cosa que se puede comprar, vender, intercambiar, modificar, manipular y hasta  destruir sin dar más explicaciones.
Es el momento del triunfo de los neonazismos. La encumbración de los bolsonaros, la admiración de los aznares, el mantenimiento de monarcas corruptos y chulescos y la aceptación tàcita de que todos pueden ser —o son— pablos_casados, albertos_riveras, arcadios_espadas, santiagos_abascales y allegados. Criaturas que hacen de la mentira su modo de vida, del dolor ajeno su placer solitario y del dinero su único dios omnipotente.
Cuando aceptamos que todo tiene un precio nos encontramos con:

  • comisarios que convierten su trabajo en un pingüe negocio.
  • curias que prostituyen lo más sagrado a cambio de sus 30 monedas de plata.
  • reyezuelos del tres al cuarto que se venden a criminales o que amenazan a los ciudadanos con tal de no perder sus prebendas.
  • políticos constructores de mentiras para asegurarse poltronas desde las que corromper cualquier estamento.
  • empresarios corruptores de políticos para que les entreguen nuestra alma en forma de Sanidad, Educación, Seguridad, Comunicaciones, Agua, Energía, Dinero…
  • Sindicalistas que venden a su hermano por un plato de lentejas.

Y muchas «Cosas» más: jueces en oferta, policías tratados como perros de presa para que golpeen a sus conciudadanos a cambio de una mejor ración de pienso, pseudo artistas, hipo filósofos, premios Nobel fascistoides, politicuchos de país vecino venidos a menos; millones de ciudadanos que prefieren ser súbditos y siervos en vez de seres libres …
El Poder nos quiere con miedo, nos necesita con miedo y le somos útiles desde el miedo. Es consciente de que sí tuviéramos «Valor» no nos subyugarían con él. Pero hemos aceptado ser «Cosa» y como tal lo único que tenemos es nuestro precio: a qué precio estamos dispuestos a trabajar, qué precio pagaremos en Dignidad (caso de que te quede un ápice) para mantener nuestra pequeña parcela de miseria humana, a qué precio venderemos el futuro de tus hijos, también cosas… y es así que en el camino han ido quedando aquellos valores que nos convertían en humanos y que ahora, aceptado el precio, ya no sirven: la Dignidad, la Libertad (nuestra y de los demás), la Felicidad, el Orgullo, el Respeto (por uno mismo y por ende a los demás)… Ahora todo eso es «basura» pues no  tiene precio.
Cabe pensar que estamos perdidos, que el futuro pasa por la masacre que enriquezca —todavía más— a unos pocos. A pesar de ello, me quedo con la Dignidad del jornalero capaz de decirle al Poder: “en mi hambre mando yo”. Mientras  queden personas con Dignidad se podrá pensar que la Humanidad tiene futuro.

BONUS

Artículos de Rosa María Artal (de obligada lectura)

La única patria de la derecha neoliberal es el dinero

Su única patria es el dinero

 

 

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3 respuestas a Cuando todo tiene un precio

  1. rexval dijo:

    La cosificació de tot és el pitjor que ens ha pogut passar. Recorde els discrursos i llibres del professor Sampedro. Tant de bo hi hagués més com ell; un senyor sense preu que no va parar de parlar fins a la mort. Hi ha dos verbs antagònics, al menys en part: “ser” i “tenir”. Hi ha un documental francès amb aquest títol protagonitzat per un mestre rural. L’autor de “Rayuela” explicava que quan tens un rellotge – sobretot si és car – realment és el rellotge qui et té a tu.
    El problema és que per a molta gent no ets res si no en tens molt, massa, quant més millor.

    • Manel Artero dijo:

      Així es Regí, fent el símil futbolero: “Ens han guanyat per golejada”.
      Jo també soc un seguidor de Sampedro. I de Saramago, de Russell i de tants altres que poquet a poquet ens han anat deixant sense substitut.
      Ja veurem com acaba tot això. La pujada tan tremenda del nous feixismes sembla terreny abonat per repetir els errors del passat. I tots aquests mals tenen el mateix comú denominador: La Ignorància. Tota ella vestida de lluentó i roba de marca.

      Gracies pels teus comentaris.
      Una abraçada.

      • rexval dijo:

        Sembla mentida en quantes coses coincidim. A mi em va “presentar” Saramago la meua dona i en sóc fan acèrrim. De fet vam comprar l’obra completa. El seu “Evangeli segons Jesucrist” em sembla d’allò més divertit i intel.ligent. “Assaig sobre la ceguesa” no es queda darrere. “Caín” és fenomenal. No sé què passa que als ateus (jo ho sóc) els interessa molt la religions (les religions”.

        Quan era ministra de Cultura, una analfabeta anomenada Esperanza Aguirre parala d’una tal “Sara Mago” (sic) que era molt bona.

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