Cuento a partir de unas palabras (6)

sequia

Palabras obligadas(Ver nota 1) Verbos: sufrir, jugar, escuchar, enamorar, soñar.
Adjetivos:  rubio, grande, especial, feliz, entrañable.
Sustantivos: ciudad, coche, piercing, Iván

—Hace calor Iván. Demasiado para el mes en que estamos.
—Es el puñetero cambio climático. Lo que hace años apenas soñábamos y que se convirtió en nuestra pesadilla, pero es lo que hay.
—Tienes razón, de nada sirve lamentarse. Viene de muy lejos, del 2020 cuando empezamos a sufrir los primeros efectos devastadores.
—Sí, pero quien nos iba a decir que pasados veinte años todavía estaríamos mucho peor.
— qué podíamos esperar si nadie escuchó los gritos de alerta que lanzó la comunidad científica en pleno.
Callan los dos. Un remolino de aire caliente saturado de polvo les obliga a cerrarse la máscara protectora. Al instante notan cómo les arden los pulmones. Pero no pueden bajar a las cuevas. Todavía quedan dos horas para el cambio de guardia y deben aguantar si aspiran al «Premio de Vida».
Iván piensa en su niñez y se recuerda feliz, sonriente, ajeno a lo que vendría. Recuerda la ciudad inmensa, el tráfico, con aquellos olvidados vehículos —coches, recuerda que los llamaban—. Nada queda de aquello.
Primero las dos grandes guerras, las bombas de fusión, los ataques bacteriológicos, las armas químicas. La locura total de un mundo que se creyó especial sin haberse adaptado a su supuesta racionalidad. Todo en nombre de la Libertad, la Paz, Dios, la Unidad de los pueblos…
Tremendas mentiras que escondían el afán de una minoría por restablecer el orden jerárquico medieval y un número aceptable de humanos sobre el planeta antes de poder huir de él hacia Marte.
—¿En qué piensas? —Pregunta su compañero.
—En el tremendo error que cometimos.
—No fue culpa nuestra.
—Todo es culpa de todos. No podemos eximirnos de nuestra responsabilidad.
—No estoy de acuerdo. Qué responsabilidad tuvimos en la primera oleada de infecciones, y con la segunda, la “Grande”. Y con el envenenamiento de las aguas o el invierno nuclear y la deforestación posterior.
Iván calla de nuevo, no le apetece responder, Al revés, le sobreviene un sentimiento entrañable cuando piensa en lo enamorado que estuvo de su mujer y de su niño —linda cabecita rubia—. Todavía hoy sueña con sus cuerpos yertos(2), asesinados a manos de alguien a quien tal vez él mismo dejó solo.
Se gira, no es bueno que nadie vea derramar lágrimas, piensa, está prohibido y se castiga negando la posibilidad del «Premio de Vida» y eso es la muerte.
Una ráfaga de ametralladora elimina todas sus penas. Es su compañero que ha abierto fuego contra un grupo de atacantes. Casi de manera automática, monta su arma y dispara una ráfaga continua en zigzag. Los ojos cerrados. Matar o morir. No hay otra en un mundo sin ley. Es a lo único que juegan los pocos humanos que quedan. Un juego simple y sin reglas. El premio, vivir algo más.
Cuando sobreviene el silencio se acercan al resultado de su trabajo. Cuentan siete, ninguno ha huido, no estaban bien armados, solo les guió la sed. El compañero repasa cuerpos con la punta de su arma. Él, a su vez, hace lo mismo. Cuando golpea al último con el cañón de su fusil de asalto escucha un leve gemido. Le da una patada para girarlo. Es un joven con piercings en los resecos labios que le mira atemorizado con los ojos muy abiertos. Iván carga el arma y le revienta la cabeza de un disparo.

Son muy malos tiempos para la pena, se dice. En este mundo todo es un simple “o ellos o nosotros”, solo sobreviven los que tienen un pequeño pozo de agua. Se siente feliz por pertenecer al mundo rico. Además, esta tarde ni siquiera tendrán que jugar para conseguir el premio. Se lo han ganado al haber repelido el ataque. Dispondrán de dos unidades de agua y la seguridad de que hoy no habrá posibilidad de perder la vida en el juego

***

(1) Para unos talleres que hago en la escuela de adultos de mi ciudad, propuse que los alumnos plantearan una serie de palabras. Con ellas construiría una breve historia.
Este es el resultado con las palabras del segundo grupo de GES 1.
(2)Dicho de un ser vivo o de alguna parte de él: Tieso o rígido, especialmente a causa del frío o de la muerte.


BONUS

Lamento por las víctimas de Hirosima

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