Qué sentido tiene la huelga del 8M – unas cuestiones

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Parto de la premisa de que siempre es mejor algo, por pequeño que sea, que nada. Pero más allá de esto cabe preguntarse: en un estado como españa, ¿qué sentido tiene una huelga reivindicativa por parte de las mujeres? Llevo unos días pensado en ello y no termino de verlo. ¿Qué esperan conseguir? Me pregunto. Y la respuesta que me ocurre es que nada.
¡Hala, ya lo he soltado!
Imagino que muchas y algunos esperaréis algún tipo de explicación, el desarrollo lógico que me haya llevado a dicha conclusión, más distópica de lo deseable.
No hay problema. Mi tesis personal se sustenta sobre un taburete con tres patas negativas y un bastoncito que apenas hoy puede considerarase positivo.
Primera pata: A lo largo de la historia de españa hemos sido “gobernados” por algunas dictaduras militares. La última de ellas tan bien organizada que su espíritu: la corrupción, se ha prolongado a lo largo del tiempo sin apenas despeinarse. Dicho esto, qué cosa tiene el estamento militar que lo define como tal: el machismo y el culto a la violencia. Los militares, cualquier militar de cualquier país del planeta Tierra, son criaturas adoctrinadas para la violencia, para la violación de mujeres, para infligir el mayor daño posible al enemigo —sin olvidar que el enemigo puede ser cualquiera que designen sus mandos: familia, amigos y vecinos, llegado el caso—.
Segunda pata: A lo largo de la historia de españa hemos sido “gobernados” por monarquías. Y qué cosa tiene cualquier monarquía de cualquier país tercermundista del mundo que las tolere: su completo machismo. El hecho de que la “reyecidad” la transporta —con el beneplácito de algún dios— un espermatozoide con corona que ha de pervivir de macho a macho. Las manipulaciones sálicas que montan los borbones solo tienen que ver con el hecho de perpetuar tronos del modo que sea.
Tercera pata: Desde que Isabel de castilla y Fernando de aragón echaron a los últimos vestigios de la cultura de la península y hasta dentro de cuatro o cinco mil años, la iglesia católica (ramalazo opus) ha manejado y manejará a militares y monarquía en una simbiosis necesaria para perpetuar la incultura del populacho. Dicho esto, qué cosa tiene la iglesia católica: Misoginia. Una misoginia tenaz, enferma, que nace de su propia negación del sexo y su idolatría por el pecado. Una iglesia que se permite tratar a las mujeres como receptores paridores, merecedoras de violación y vulgares apósitos de su macho. Y con todo ese maltrato, millones de mujeres españolas entregan a sus hijos e hijas a las fauces de los curas para que los adoctrinen. Y millones de mujeres españolas siguen yendo a misa, casándose, haciendo comuniones, formando parte de procesiones…
Esas son las tres patas que han dirigido los designios de este estado fallido llamado españa (catalunya inclosa): ejército, monarquía y clero. Los tres estamento más machistas y misóginos que existen.
Sí pero, nos dijiste que quedaba un bastoncito para menguar la cojera.
Cierto, se llamó “República”, pero fue un espejismo. Un intento de reconvertir este páramo de ignorancia y doctrina en un espacio de libertad, laicidad y cultura.
Pero ¿no cabe la posibilidad de que españa pueda reconvertirse otra vez en aquél ideal social? Lo dudo. De ahí que dude de que la huelga del día 8 de marzo tenga algún sentido en españa. Si eso fuera posible haría mucho tiempo que el pueblo la estaría reclamando en las calles. El proceso catalán invitaba a ello. Pero la imbecilidad de mis paisanos empecinándose en una absurda república catalana en vez de luchar por una República federal y laica y la imbecilidad del resto de españa subiéndose encima del taburete hasta convencerse de que el futuro pasa por subyugar a los catalanes en vez de reclamar una República federal y laica, me ha llevado a este desánimo.
Aquí termino. Buena huelga para todas. Mañana volverán los mismos programas machistas a todas las parrillas televisivas, salvo TVE que se decanta por el ultracatolicismo. Mañana volverán a morir mujeres a manos de sus machos porque a nadie importa una mierda que las estádisticas de violencia de género entre los jóvenes haya involucionado a niveles preocupantes. Mañana volverán las mujeres a sus cocinas y transmitirán a sus hijas que deben ser mujeres hacendosas mientras a los hijos los convertirán en inútiles que no sabrán ni dónde está la cocina. Mañana volverán los micromachismos de todos los días: “seguro que tiene la regla”, “esta está mal follada…” o los macromachismos: ¿seguro que tenía las piernas bien apretadas?, ¿cómo es que llevaba falda?, ¿por qué iba sola por la noche?… o los hijos de la gran puta que siguen campando a sus anchas: “si una tiene se sube a mi coche es porque quiere que me la folle”, “a mí si una tía…” Y nada sucederá, porque aquellos a los que hemos dado el poder no les importamos absolutamente nada.

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