Pinturas en “El Ladrón de rostros”: Desnudo de la mantilla

Lugar en la novela:

Solo aparece como lista de obras pertenecientes a Diego

Zuloaga_desnudo-de-la-mantilla-y-el-clavel

La obra:

Técnica: óleo sobre lienzo
Dimensiones: 131 cm. x 184 cm.
Se encuentra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid (España).

El autor:

Ignacio Zuloaga Zabaleta (Éibar, Guipúzcoa, el 26 de julio de 1870 – Madrid, el 31 de octubre de 1945) fue uno de los más importantes pintores españoles de finales del siglo XIX y principios de XX, fundamentalmente conocido por sus cuadros costumbristas y retratos. Por su estilo naturalista de recio dibujo y colorido oscuro, influído por Ribera y Goya, ha sido tradicionalmente etiquetado como reverso u oponente del estilo ‘luminoso’ y ‘optimista’ de Sorolla.
Perteneció a una saga de artistas: fue hijo del notable damasquinador Plácido Zuloaga y sobrino de Daniel Zuloaga, uno de los más destacados ceramistas españoles de su época y que ejerció gran influencia sobre él. Trabajó de niño en el taller de su padre en Éibar, donde tuvo los primeros contactos con el dibujo y el grabado. Su formación escolar se realizó con los jesuitas en Francia, completándose en Madrid, París y Roma.
Zuloaga estuvo vinculado especialmente con Segovia: en la ciudad, donde por un período de quince años y hasta 1913 mantuvo un estudio donde pasaba el otoño enfrascado en un intenso trabajo cuyo resultado se llevaba luego a París, y también en la provincia, particularmente en la villa de Pedraza, donde viviría y trabajaría en su castillo, el de los Velasco, que compró en el año 1925.
La imagen de《Desnudo de la mantilla y el clavel》tiene precedentes y resplandece por sí sola aunque nos evoque semblanzas goyescas.
La mantilla hasta mediados del siglo XIX era una pieza básica en el ajuar de cualquier mujer española, que al menos tenía una. Su uso se generalizó desde el siglo XVI, siendo extensivo a todas las clases sociales; junto al rosario y el abanico, la mantilla era un atuendo obligado para salir a la calle. Notamos que esta prenda que podemos acordar que como obra decorativa logra convertirse en una pieza artesanal hermosa, es a su vez símbolo de cierto estado de subordinación tradicional católica de la mujer.

Fuente: Flickr 

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