Pinturas en “el ladrón de rostros”: Jeanne Samary

Lugar en la novela: El ladrón de rostros

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Se concentró en la talla durante gran parte de la mañana, hasta adelantar más trabajo del previsto, después se dedicó a investigar el retrato. Hasta el momento había averiguado que el rostro estaba incrustado, por llamarlo de algún modo, en una copia del retrato de Jeanne Samary de 1877, una obra de Auguste Renoir. Era de un tamaño algo mayor que el original pero los colores, la pincelada; la técnica, en suma, era casi idéntica a la del genio francés. Quien hubiera pintado aquello debía ser un gran conocedor del movimiento Impresionista.
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originaljeanneSamary1877

Obra:

Retrato de la actriz Jeanne Samary, 1877.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Comédie Français. París. Francia.

Autor:

Pierre Auguste Renoir (25 de febrero de 1841 – 3 de diciembre de 1919), es uno de los más célebres pintores franceses. No es fácil clasificarlo: perteneció a la escuela impresionista, pero se separó de ella rápidamente por su interés por la pintura de cuerpos femeninos sobre los paisajes. El pintor Rafael tuvo una gran influencia en él.
El impresionismo es un movimiento pictórico que surge en Francia a finales del siglo XIX, en contra de las fórmulas artísticas impuestas por la Academia Francesa de Bellas Artes, que fijaba los modelos a seguir y patrocinaba las exposiciones oficiales en el Salón parisino.
El objetivo de los impresionistas era conseguir una representación del mundo espontánea y directa, en pinturas creadas directamente “in situ”, no elaboradas en el taller tal y como se estilaba hasta entonces. En parte por la necesidad de abreviar la ejecución, se recurre a una pincelada rápida y suelta, y a formatos manejables frente a los formatos monumentales típicos de la pintura académica.
Autorretrato (1876).
Renoir, ofrece una interpretación más sensual del impresionismo, más inclinada a lo ornamental y a la belleza. No suele incidir en lo más áspero de la vida moderna, como a veces hicieron Manet y Van Gogh. Mantuvo siempre un pie en la tradición; se puso en relación con los pintores del siglo XVIII que mostraban la sociedad galante del rococó, como Watteau.
En sus creaciones muestra la alegría de vivir, incluso cuando los protagonistas son trabajadores. Siempre son personajes que se divierten, en una naturaleza agradable. Se le puede emparentar por ello con Henri Matisse, a pesar de sus estilos distintos. Trató temas de flores, escenas dulces de niños y mujeres y sobre todo el desnudo femenino, que recuerda a Rubens por las formas gruesas. En cuanto a su estilo y técnica se nota en él un fuerte influjo de Corot.

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