La Casualidad y “El ladrón de rostros”

“El ladrón de rostros” ya está en marcha. Editorial MaLuma la mandó al corrector y todo sigue su curso. Hasta aquí nada que reseñar. Pero sucede que el tema de la novela, aunque pueda parecer otra cosa, es: la casualidad. Y es ahí donde reside la necesidad de esta entrada en el blog. Os cuento por orden.
El RAE define la casualidad como «la combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar».
En la novela, ¿pudo evitar Diego que su madre fuera hija de María Kardos, cuyas acciones, unidas a los desastres de la guerra, marcarían a todos para el resto de sus vidas? ¿Podía prever Alba lo que encontraría en una mansión de Sant Cugat mientras restauraba un cristo románico? ¿Podían prever ambos que esas circusntancias les llevarían a encontrarse, y que eso les abocaría a un final de violencia inevitable?
Y es que estamos rodeados de casualidades y situaciones imprevistas e inevitables. El nacimiento de la propia novela fue una de ellas. Porque qué probabilidades había de que mi gran amiga, Núria, me preguntara un día, en medio de uno de nuestros escasos almuerzos, que de dónde sacaba las ideas para escribir mis relatos. Y qué extraño destino me llevó a nombras tres palabras sobre las que construir una historia: Un cuadro, una joven y un tren. O qué extraña circunstancia me hizo imaginar en aquella mesa una serie de historias que las contenían. Y que entre ellas hubiera una que, tiempo después, daría lugar a “El ladrón de rostros”.
Creo mucho en las casualidades. Sobre todo porque suelen producirse en un extraño mundo cortazariano vinculado a Rayuela:

“[…]
la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.
[…]”

El colofón de todo lo viví hace un par de días, y ese es el motivo principal de esta entrada. La anécdota sucedió del siguiente modo: el corrector de la novela llamó a una de las responsables de la editorial para pedirle mi teléfono. Ella, después de pedirme permiso, se lo dió y él me llamo. Yo, como autor novel, imaginaba que sería para comentar alguna situación extraña o algo que no era demasiado inteligible en el manuscrito.

Nada de eso, resulta que Diego, mi ladrón de rostros, utiliza una de las obras del olvidado pintor: Enrique Pertegás Ferrer (1) que, casualidad de casualidades, es pariente de la esposa del corrector
¡Puede haber mayor casualidad que esta! Que un escritor desconocido se empecine en buscar autores españoles, que se enamore de la obra (escueta) que aparece en la Red de un pintor maldito y que ese pintor sea pariente de la esposa de quien está corrigiendo su primera novela… no sé, parece que todo es Destino y Casualidad. Ya lo dice nuesto ladrón de rostros:

“[…]
jamás fue consciente de que sus acciones provocarían la caída de una primera pieza de dominó que arrastraría tras ella al resto de generaciones de nuestra familia, hasta abocarnos a este momento. Creo que la palabra que mejor lo define es hado, aunque muchos preferirán nombrarlo como Karma, Destino o Fatalidad.
[…]

***

(1) Enrique Pertegás Muñoz tuvo la mala suerte de ser republicano en un país de vergüenza comandado por un general traidor y golpista. Eso le relegó al olvido mientras miles de mediocres sobresalían besando las botas del militar asesino.

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4 respuestas a La Casualidad y “El ladrón de rostros”

  1. rexval dijo:

    Acabe de descobrir a Pertegás, un pintor que mereix ser recordat. Era el favorit de Blasco. El tema de la dona nua és característic de la seua obra. Va ser molt estimat en la seua època. Va ser valencianista i republicà. Va morir totalment relegat en època de Franco i silenciat pel règim.

    • Manel Artero dijo:

      Tens tota la rao, mereix ser recordat i, si fora possible, recuperat per a l’Art i la Cultura.
      No paro de donar-li voltes a incloure’l, a través de la seva obra, en la meva pròxima novel·la. Donada la “casualitat” del corrector, vull demanar-li permís per utilitzar-lo.
      D’altra banda, el criminal traidor i colpista mai serà tractat amb el despreci que es mereix. Ni sabrem l’abast de la seua maldad.

      Gracies pel teu comentari.
      Salutacions,
      Manel.

  2. Leandro dijo:

    Por supuesto, Manel, tienes toda la autorización para utilizar el nombre de Pertegás o de sus obras donde estimes. Gracias. Un saludo.

    • Manel Artero dijo:

      Gracias, Leandro, te tomo la palabra.
      No sé todavía el alcance de la idea, pero quería que la próxima novela tuviera alguna pintura robada y su correspondiente falsificación.
      Usar a Enrique Pertegás y poder explicar algunas cosas de su vida y su obra, sería algo fantástico.
      Cuando pase la vorágine de la presentación y las vacaciones y los nietos… y me ponga a trabajar y pensar ya te mantendré informado.
      Un saludo.

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