Visiting — William Ackerman

Todavía hoy lo recuerdo de forma nítida. Era un vinilo del sello Windham Hill, comprado apenas unas horas antes en aquel local de la Gran Vía, ¿lo recuerdas? Después salimos cogidos de la mano, subimos al coche y nos fuimos a tu casa.
Una vez allí me invitaste a ponerlo. Y mientras comenzabas a preparar la cena y yo servía un par de copas de vino, las notas del primer corte: “visiting”, nos llegaban a la cocina. Fíjate, recuerdo todo eso y no recuerdo, sin embargo, si estaba abrazándote desde la espalda o solo estábamos charlando.
La memoria es así de extraña. Lo digo porque aún sin saber cómo estábamos, recuerdo que te dije Esta música es para follar. Con estas mismas palabras y tan a bocajarro como ahora. Y tú no te extrañaste en absoluto. Eras una mujer mucho más vivida que yo, entonces, y el sexo era una de tus virtudes.
Después desapareciste. Todo termina desapareciendo de un modo u otro. Se va, lo dejas, llega el olvido, el repuesto, el cansancio, ¿qué sé yo? hay tantas y tantas cosas que revientan la realidad.
Desde entonces, y esto te lo confieso ahora, cada vez que pongo ese vinilo repito aquella noche contigo, y no puedo evitar sentir algo de nostalgia y una leve punzada en el pubis.
Solo espero que la vida te haya tratado bien, estés donde estés, Pasifae.

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