El personaje respondón (versión 2)

Se mirara por donde se mirara aquello ya no era normal. Llevaba casi cuatro días para escribir una simple escena en la que dos personajes de mi novela se encontraban en un bar. James, el protagonista, le pasaba un paquete a Morgan, un secundario, para que lo guardara porque contenía unas pruebas. Con ellas, el protagonista, se evitaría ir a la cárcel. Sencillo ¿Verdad? Un dialogo tan fácil como:

Protagonista: «Hola, Morgan»
Secundario: «Hola, James. ¿Has traído el paquete?»

Y James, con toda la frialdad de un nuevo Bogard, dejara ir una afirmación que a mí me permitiera continuar escribiendo ¿Qué hacía mi protagonista en vez de eso?

Protagonista: «Hola, Morgan»
Secundario: «Hola, James. ¿Has traído el paquete?»
Protagonista (contundente): «No…»

Soltaba una negación que lo paralizaba todo. Dejaba perplejo al personaje secundario, me mandaba la escena a la mierda y yo me quedaba con la habitual cara de idiota de esos días
¿Cómo era posible que un personaje de mi invención se negara a obedecerme? Compartir con terceros una situación tan inverosímil era dar carta blanca a la ingesta de fármacos recetados por psiquiatra cualificado.
Estaba claro que el problema no estaba en mí sino en mi personaje. Ese día, antes de abandonar la escritura por cuarta noche consecutiva decidí retomar el diálogo, pero esta vez permitiría que Morgan indagara en la mente de James. Retomé el diálogo a partir de su negación.

Protagonista: «No.»
Secundario: «¿Qué ha sucedido, lo has olvidado, te lo han robado, lo has perdido? »
Protagonista: «No, no… Solo que no entiendo por qué razón debo entregarte ese paquete. No pinta nada en la historia. Es una estupidez.»


Así que era eso. Él, un simple personaje de una novela que apenas alcanzaba el adjetivo de “digna”, se permitía opinar sobre una escena tan importante para mi novela. No debemos obviar que ese momento representaba el último punto de giro antes del clímax final. ¡Intolerable! Me levanté del ordenador, me serví una copa de vino y me senté de nuevo ante la pantalla a solucionar el problema de una vez por todas.
—¿Cómo te atreves a decidir por tu cuenta? —Le tecleé a bocajarro.
—Porque uno de los dos ha de poner remedio a este desastre —Respondió.
Me estaba sacando de mis casillas. El golpeteo sobre el teclado debía escucharse en toda la calle cuando continué escribiendo
—¿Quién te crees que eres para decidir si es un desastre o no?
—Ya lo sabes. Soy James Silver; que por cierto, vaya porquería de nombre me escogiste; y si no he entendido mal, quieres que entregue a Morgan, un tipo que no es de fiar, un paquete con unas pruebas que deben evitar que termine en la cárcel.
—Veo que captas la situación. No entiendo entonces…
—Eres tú el que no entiende. No entiendes que el lector se preguntará de dónde ha salido esta caja. Pensará en las doscientas páginas que lleva leídas y se dará cuenta de que ¡Tachán! No eres novelista sino un puto mago. Será el fin de nuestra carrera. Y eso a ti tal vez no te importe, muchacho, pero yo tengo una reputación y deseo conservarla.
Me dejó de piedra. Tenía razón. Tras meses preparando la documentación, la escaleta, la distribución de escenas y capítulos, se me había colado un “Deus ex machina” tan absurdo como la aparición del Tiranosaurus Rex al final de Parque Jurásico para terminar con los velociraptores.
—¿Qué crees que podemos hacer? —me atreví a preguntar acariciando apenas el teclado.
—Cualquier cosa salvo la reescritura. Ni loco pienso repetir esta historia de nuevo. Tenlo claro.
—Tienes razón —confirmé— si quiero presentarme al concurso eso es inviable, no queda tiempo.
—Mira, muchacho, de lo que pasará a partir de este capitulo no tengo ni idea ya que no lo has escrito. Pero por lo que llevamos juntos podría decir que empiezo a conocerte. Le he estado dando vueltas y creo tener una solución ¿Recuerdas que el asesinato se comete en medio de la calle y de noche?
—Sí.
Durante unos segundos la pantalla se quedó en un silencio insoportable, después volvió a hablar. Me propuso que ubicara una empresa cerca de donde sucedían los hechos, y que las cámaras de seguridad grabaran el momento del asesinato. Los policías encargados del caso quedarían como unos imbéciles al no darse cuenta de ello, cierto, pero a mí no me costaría más que un par o tres de folios introducirlo.
—Sigue —le dije, cada vez más interesado.
Me explicó que la periodista, Sara Monroe, podía ser la encargada de interceder por él antes de que se emitiera la sentencia. Debía presentarse en el juzgado momentos antes de que el jurado saliera a deliberar y entregarle al abogado defensor la prueba de las cámaras. Eso nos llevaría a un clímax maravilloso para el lector.
A mí me pareció perfecto, muchísimo mejor que el final que yo había previsto. Como personaje distaba mucho de ser Phillip Marlowe, pero como escritor hubiera podido pasar por  el mismísimo Raymond Chandler. Después vino lo que ya te imaginarás, me regalaba la idea, pero a cambio debía aceptar que la periodista hacía ese gesto movida por su amor hacia él.
Maldito interesado. Sí, me resolvió el problema, pero a partir de ese momento tuve que transigir en todo. Su frase recurrente siempre era “Me debes un favor”. Incluso se atrevió a imponerme el final:

Periodista: « ¡Oh, James! Será tan lindo compartir la vida contigo»
Protagonista: «Tampoco te desmandes, nena. Ahora veamos amanecer desde el puente de Brooklyn y mañana será otro día»
«FIN»

Lo que ya nadie me podrá quitar es haber conseguido un Best Seller en mi primera novela. Ahora, desde mi ático de Manhattan, escribo la segunda entrega. Eso sí, para que no me suceda como con la otra, me he encargado personalmente de que Morgan mate a James en la segunda página. Y todo a cambio de ofrecerle el papel protagonista.

::::

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cuentos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s