Poesía le llamamos

Regueritos de palabras.
Sentimientos crudos.
Pedazos de muy adentro
que el poeta se arranca
y muestra.
Sin vergüenza
ni pudor.

Te quise tanto…
Sus pechos eran…
Recordé los lejanos besos…

Cuando no, sentimientos rojos,
gritos salvajes,
desesperos mudos,
golpes ciegos que claman:

Reventó el coronel…
Se le pudrió el corazón en el pecho…
La bala segó su voz…

Quietas hormigas posadas,
Riachuelos negros en la nieve llana
Geografía donde desnudar el alma,
gritar la voz
y
acallar el llanto.

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