Mendelssohn, el poeta jorobado (cuento infantil)

Moses Mendelssohn, abuelo del famoso músico Félix Mendelssohn, era un judío pobre. Para colmo la naturaleza le había hecho nacer con una gran joroba que le afeaba mucho. Os podréis imaginar la cantidad de problemas que eso debió causarle, pues es sabido que muchas personas, llevadas por la ignorancia y el miedo de aquellos que son diferentes, se ríen de ellos y les insultan. Pero el señor Moses, a pesar de todos esos problemas, era un hombre digno, inteligente, buen poeta y afinador de pianos, lo que le convertía además en músico; algo que tendría una importancia capital en su vida futura.

En esa época, pensad que hablamos de hace muchos años, la vida no era como en la actualidad. La gente que no tenía una posición social ni dinero, y ese es el caso de nuestro protagonista, no podía decidir con quien deseaba casarse, no había más posibilidad que aceptar lo que una casamentera organizara y la familia aceptase. Y ¿qué le sucedió a nuestro pobre poeta jorobado? Que se enamoró perdidamente de una joven, hija de uno de los judíos más ricos y famosos de la ciudad, y la mujer más hermosa que él había visto jamás. Podéis imaginar al pobre Moses en la soledad de su habitación. Se pasaba las horas pensando en la imposibilidad de que aquella mujer llegara siquiera a fijarse en él. Soy pobre y además poco agraciado. ¿Cómo iba una mujer tan hermosa a fijarse en un ser como yo? Se repetía una y otra vez.  Pero recordad que hemos dicho que era inteligente y trabajaba como afinador de pianos. Pues bien, esos fueron los recursos que utilizó para, como mínimo, conseguir que ella se fijara en él.

Lo primero que hizo fue indagar cosas sobre ella, y esas pesquisas le llevaron a enterarse de que había nacido un día después que él. Sabido esto se las apañó para conseguir que le llamaran de la casa y que fuera a afinar el piano que tenían. Una vez allí se las ingenió para que le invitaran a cenar, y ya en la cena empezó a manejar el hilo de la conversación hasta llevarla al tema del Destino y de cómo éste jugaba con la vida de las personas incluso a su pesar. Cuando todo estaba yendo según sus planes se dirigió a la familia y les dijo que le gustaría confesarles algo que jamás había contado a nadie. La familia, llena de curiosidad y entregada a su maravillosa forma de hablar y expresarse, no olvidéis que también era poeta, le pidió que les contara aquel secreto. Mendelssohn se dispuso a explicar su historia. Fue como sigue:

«Hay algo que siempre he recordado como un sueño y tengo la certeza que se produjo antes incluso de que yo naciera. En ese recuerdo se me aparecía un ángel y me contaba como iba a ser yo en el futuro. Me decía que tendría suerte en la vida, que sería reconocido como poeta, que sería hermoso y que no me faltaría de nada. Yo, en esa especie de sueño, me sentía el ser más feliz de la tierra. Pero tras hablarme de mi futuro, me explicó que al día siguiente de mi llegada a este mundo nacería una mujer que tendría las mejores cualidades y que sería sumamente hermosa, pero pagaría un alto precio por ellas, habría de cargar con el peso de una fea joroba en su espalda que la marcaría para siempre ante los ojos de los demás. Imagínense, señores, lo que eso representaría para esa pobre muchacha. A mí me llenó de tristeza solo pensar lo que debería pasar aquella pobre criatura. Fue entonces que me dirigí al ángel y le dije “no hagáis cargar con ese peso a esa hermosa criatura. Haced otra cosa, cargadme a mí con todo lo malo que ibais a otorgarle ella, que sea yo el portador de sus desgracias y que ella nazca perfecta.»

En los pueblos pequeños nacen pocos niños y la gente sabe de todos los nacimientos, por esa razón la familia de la joven y ella misma, estaban al tanto de que quien les acababa de contar tan maravillosa historia había nacido un día antes que ella. . Podéis imaginaros lo que representaron entonces sus palabras. De repente ella le miró de un modo totalmente distinto, cargado de ternura. Tanta, que a sus ojos desapareció la fea joroba y quedó lo que de hermoso tiene todo aquel que vive en el amor.

Sí, niños y niñas, la historia termina con la joven casándose con el poeta. Pero además del bonito final, esta historia nos enseña también una gran lección a todos: que la belleza externa no es lo más importante, pues es efímera como las flores, por encima de ella existe y prevalece una belleza mayor, la que se ve a través de la inteligencia y la sensibilidad, pues de estas es de donde nacen las mayores conquistas de la Humanidad.

BONUS

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