Cienfilia o cinefagia (micro relato)

Me encantaba ir al cine, no podía evitarlo. Era empezar la película y me abstraía totalmente. Salía de mí y me metía de lleno en la historia que la pantalla iba narrando. Ahora me esté prohibido en el psiquiátrico.

Según creí entender en la sala del juzgado, parece ser que hice algo inconveniente aunque nunca he recordado qué fue.

Apenas acierto a recordar que la película se iba como de “corderos”, que la mujer de la fila de delante gritaba con la cara ensangrentada y un extraño pero agradable sabor en la boca que tardó tiempo en desaparecer.

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